Luego de que el diputado liberal Javier Milei afirmara que en caso de convertirse en presidente en 2023 dolarizaría la economía, una propuesta que luego tuvo su repercusión en Juntos por el Cambio con la propuesta similar del legislador Alejandro Cacace, un informe de la UBA busca dar respuesta a los principales interrogantes surgidos tras la iniciativa que causó impacto en la agenda política, social y económica de la Argentina.

Dado a conocer por Infobae, el informe fue llevado a cabo por el Centro R.A. presidido por Emiliano Yacobitti, el cual destaca que “desde hace 14 años nuestro país convive con tasas de inflación por encima del 20% por año” y que, desde junio de 2020, “la inflación en términos anuales se ha acelerado por encima del 50% y se ha estancado en esos valores desde entonces”.

Ante esta situación, y en relación a la propuesta de dolarización, se afirmó que como ventaja de la propuesta “se elimina la inflación: Ante la imposibilidad de emitir, no se generan excesos de dinero que presionen sobre los bienes existentes y ello lleve a un aumento de los precios”. Y agrega que “la economía se convertiría en una especie de juego de suma cero. Ya no existiría bimonetarismo (peso-dólar) por lo que el mercado de dinero estaría en equilibrio”.

"Se elimina la indexación de contratos", agrega además previo a detallar que "dado que todo el dinero circulante en la economía sería moneda dura, no se precisa incluir cláusulas de actualización. Por tanto, los resultados externos (balanza comercial, incertidumbre política, etc.) no tienen efecto en los precios locales (aunque sí en los bonos, por ejemplo)”.

Entre los beneficios de una posible dolarización, además, se resalta que “se comprime la prima de riesgo: La tasa de interés que pagan los bonos contempla una prima de riesgo cambiario (elemento más abultado en países como Argentina)”.

“Dolarizar eliminaría este componente, por lo que se abarataría el costo de endeudamiento. Esto aplicaría tanto para el sector público como privado”, detalla el informe previo a afirmar que podría generar “altas tasas de crecimiento: Eliminar la inflación y el riesgo cambiario hace que el costo de financiamiento disminuya vertiginosamente, por lo que el crédito se abarataría exponencialmente, permitiendo a la economía encarar nuevos proyectos productivos y así crecer”.

Sin embargo, entre las desventajas, se destaca que “se pierde el prestamista de última instancia (desaparece el banco central): La principal función de un banco central es preservar el valor del dinero (léase, inflación baja) y garantizar la liquidez necesaria al sistema bancario”.

“Dado que este último se caracteriza por ser de encaje fraccionario (los depósitos están prestados y así sucesivamente, reservándose los bancos sólo una fracción para contingencias), el Banco Central se posiciona como la única entidad que saldría a proveer liquidez a los bancos ante un pánico financiero que lleve al retiro masivo de depósitos”, explica el informe.

Y agrega que sin un BCRA que provea liquidez, “los bancos podrían quebrar, millones de pesos/dólares en ahorros desaparecer y se generaría una falta de liquidez global en el sistema que podría llevar a una severa recesión (Ej.: Depresión de 1930, EEUU)”.

“Un ajuste de balanza de pagos a la Hume” sería otra de las desventajas, haciendo referencia a un fenómeno que “llevaría a una recesión que deprimiría los precios y estimularía las ventas en el período subsiguiente. Por tanto, la conclusión serían períodos de expansión-recesión”.

La no eliminación de los riesgos de defautl es otro de los puntos en contra de la dolarización. "La dolarización elimina el riesgo devaluatorio ‘priceado’ dentro de los bonos soberanos, pero no elimina el riesgo de incumplimiento de pago. Hoy los bonos soberanos rinden 28% en dólares (2800 bps), es decir, cotizan a valores de default”, explica el estudio.

Y detalla que Argentina “se quedaría sin financiamiento. Por lo tanto, una dolarización sin reformas de fondo no sirve y trae aparejado problemas que pueden desembocar en situaciones irresolubles”.

Dolarizar, además, “requiere reformas paralelas (mercado laboral): Los consecutivos períodos de alta inflación argentina han sido pagados con una caída de los salarios reales. Es decir, la inflación licuó los aumentos salariales, disminuyendo el salario real. En tanto, los años de recesión son pagados, en parte, por los salarios (precio de la mano de obra). Al dolarizar, no se podría lograr este efecto en tal magnitud, por lo que el resultante sería el despido”.

Por último, y en relación a qué cotización se podría lograr la dolarización, el informe es contundente: “Con la cantidad de dinero circulante y de pasivos del BCRA, dolarizar la economía con el nivel actual de reservas netas implicaría valuar salarios y precios a un tipo de cambio aproximadamente de $4.315 por dólar”.

Caso contrario, explican, "habría que pedir prestados USD 41.000 millones para dolarizar a un tipo de cambio de $200 y luego devolverlos”.

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