TRELEW (ADNSUR) -  Lenard Ibáñez piloteaba un avión Pipper PA-28 Warrior matrícula LV-FKO el domingo 22 de abril del 2018, en el que viajaban además otras tres personas: Ricardo Ramón Artiles, Mónica Gabriela López y Silvia Edith Acosta. Estos tres fallecieron. Él fue el único sobreviviente y, tras cientos de operaciones, ahora volvió a su casa.

El único sobreviviente de la tragedia seguirá su recuperación, durante al menos dos años más.

Lenard Ibáñez volvió a su casa domingo por la noche  y pasó su primera cena en familia después de 10 meses de internación y recuperación:Estamos felices, festejando abrazándonos entre todos. Esto fue un verdadero milagro que le agradezco a Dios”, dijo Estela Montesino, su mamá.

La recuperación definitiva de Lenard no será fácil: tardará al menos dos años. Debe volver todos los meses a Buenos Aires para seguir recuperándose de las quemaduras en la piel (se quemó el 30 por ciento de su cuerpo) y para tratarse de una cardiopatía que le surgió durante la internación. Estela señaló a Clarín que su hijo "pasó 150 veces por el quirófano. Pero bueno, eso ya pasó".

Lenard también pudo disfrutar de una noche con amigos: “Ellos siempre estuvieron junto a él desde el mismo momento en que ocurrió el accidente”, dijo Estela.

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Ibañez piloteaba un avión Pipper PA-28 Warrior matrícula LV-FKO el domingo 22 de abril del año pasado, en el que viajaban además otras tres personas: Ricardo Ramón Artiles, Mónica Gabriela López y Silvia Edith Acosta. Los tres fallecieron. Las dos mujeres murieron en el acto, producto del incendio de la nave. Artiles, compañero de trabajo de Ibáñez en el Correo Argentino, falleció algunos días después: tenía quemaduras en el 70 por ciento de su cuerpo. Perdió la vida poco antes que pueda ser trasladado a Buenos Aires.

Así quedó la avioneta que piloteaba Lenard en abril del 2018.

La aeronave realizó un aterrizaje de emergencia en la estancia La Adela, ubicada en el Área Natural Protegida Península Valdés, en Chubut. Lenard logró salir del avión y caminó varios kilómetros para pedirle ayuda a unos pescadores que encontró en su desesperado camino, con el 30 por ciento del cuerpo quemado y dificultades en las vías respiratorias.

Pocos días después Lenard, que vive en Trelew, fue trasladado a Buenos Aires. Primero al Instituto del Quemado y después al Hospital Británico. Después del accidente, Lenard empezó todo de nuevo. Sin duda fue un volver a vivir, de manera literal, contó Estela. Es que el piloto debió aprender de nuevo a beber líquido, a ingerir alimentos, mover sus piernas, reconocer su cuerpo. “Debe recuperar el habla del todo. Ahora lo hace muy bajito porque tiene afectadas las cuerdas vocales”, aseguró la madre.