COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Un día como hoy pero hace tres años atrás, el temporal que sufrió Comodoro Rivadavia se cobraba su primera víctima, Honorio Rúa, de 62 años, quien falleció luego de que su vivienda se prendiera fuego producto de un cortocircuito. 

 

El domingo 29 de marzo se cumplieron 3 años de la catástrofe climática del 2017, con consecuencias que arrastrarán durante un tiempo prolongado en materia de infraestructura urbana y los proyectos necesarios para prevenir hechos similares, con obras que están comprometidas por el Estado nacional, pero que se encuentran postergadas en el marco de la emergencia permanente que atraviesa la economía del país, potenciada por la pandemia del coronavirus. 

Mientras trágicamente hoy una mujer y sus dos hijas perdieron la vida en medio de un incendio en barrio Pietrobelli, hace tres años también las llamas se cobraban otra vida, la de Honorio Rúa, de 62 años, quien quedó atrapado en medio de un siniestro en su domicilio en el barrio Malvinas Argentinas.

Sin embargo, el hecho se dio bajo un contexto totalmente diferente y que cambiaría la vida de los comodorenses para siempre, ya que tuvo lugar en medio del terrible temporal de lluvia que sufrió la ciudad y que dejó a gran cantidad de damnificados.

Todo ocurrió el 31 de marzo de 2017, en una casa de la calle Ocaso al 1100 del barrio Malvinas Argentinas, donde, debido al ingreso de agua y humedad en el vivienda producto de las intensas lluvias registradas en aquel momento, comenzaron a darse desperfectos eléctricos que hicieron que se prendieran fuegos cables, generalizándose el incendio en toda la vivienda. El hombre quedó atrapado en el lugar sin poder ser rescatado, y falleció por la inhalación de humo, según se pudo conocer posteriormente.

Se trató de la primera muerte que se dio durante el fatídico temporal, y que resultó un momento sumamente complicado para la familia no sólo por lo emocional ante la pérdida sino que por las condiciones del camino se complicaba el acceso de personal policial, bomberos y Defensa Civil quienes no lograron en primera instancia llegar al lugar por lo que el cuerpo del fallecido tuvo que ser trasladado en una camioneta por su hijo junto a un compañero de trabajo y un móvil de Seccional Sexta pudo hacerle acompañamiento una vez que arribaron a la zona asfaltada.

No obstante, al arribar a la morgue del Hospital Regional les indicaron que el cuerpo debía ser llegado a la morgue judicial del Cementerio Oeste, y en medio de idas y vueltas finalmente el mismo quedó en el nosocomio.

La familia continuaría signada por la tragedia ya que, poco después, el 9 de abril del mismo año, el hijo del fallecido Honorio fue asesinado, Pablo Rúa. Su pareja, Noemí Ortiz lo apuñaló con una botella rota en medio de una pelea en la vivienda que compartían en barrio Abel Amaya, y el hombre murió desangrado.