COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – “Es nuestro camino, parte del viaje, una ciudad donde podíamos parar, dormir y trabajar porque hay un espacio de coworking”, dice Lelio Motta, un francés que la última semana junto a su novia, Laureen Rotelli Bihet, se hospedó en Comodoro Rivadavia.

Laurren (30) y Lelio (33) hasta hace dos años vivían en París, la capital de Francia. Sin embargo, cansados de la rutina decidieron cumplir con aquella idea que tuvieron cuando comenzaron a enamorarse y salieron a conocer el mundo, dejando atrás sus trabajos en empresas que prestaban servicios al Estado.

“La idea era salir de Francia, descubrir, pero no teníamos una idea fija”, dice Laurren, quien admite que había un plan que se terminó de construir sobre la marcha.

Lelio cuenta que iniciaron su viaje en Asia y recorrieron países como India, Tailandia, Vietnam, Camboya, Corea del Sur y Japón.

Por las características de la zona, con distancias cortas y clima adecuado, casi toda la travesía la hicieron en bicicleta, algo que no imaginan poder imitar en la pampa patagónica, donde el viento castiga y el frío se hace sentir aún en verano.

Luego de Asía, la pareja voló a Canadá y continuó sumando kilómetros y experiencias por México, Cuba y Colombia, donde compraron una pequeña Van que los ha llevado por toda Sudamérica.

Hace poco más de un mes Laurren y Lelio ingresaron a Argentina. Lo hicieron por Bariloche y luego decidieron continuar viaje hasta el fin del mundo. Desde Ushuaia apuntaron otra vez al norte y terminaron en Comodoro, justo en una semana en que el frío se hizo sentir y el viento dijo presente, lo que sintieron en su pequeña camioneta.

 

 

El COWORKING COMO BASE DEL VIAJE

Laurren y Lelio hablan español con bastante fluidez, se hacen entender y pueden mantener una charla sin problemas. Mientras ella habla mira el paisaje, el mar de fondo que se ve desde el ventanal de SiWork, aquel espacio que encontraron y eligieron para trabajar durante su estadía en la ciudad.

“Lo que más nos gusta de Argentina son los argentinos. Son súper amables, súper abiertos, es súper fácil de hablar, conocerse, son amigos directamente”, dice Laurren, quien admite que lo más extrañan de Francia es el pan y el queso.

Curiosamente uno de los objetivos de la pareja en su viaje es buscar coworking. Lelio explica el por qué. “Nuestro objetivo es el próximo coworking posible. Yo tengo horarios fijos miércoles y viernes, y como hago clases de informática hago videoconferencias con mis alumnos y necesito buena conexión, algo que hay en un espacio de coworking. Nosotros muchas veces estamos en un camping. Entonces es más cómodo y te da más ganas de trabajar porque hay un ambiente de trabajo”.

 

 

Así, durante su estadía en Comodoro, a Lelio y Laurren se los pudo ver en el edificio que SiWork tiene en Fontana 1563, uno de los más lindos que han encontrado, según dijeron. “Está muy bueno, a nivel de espacios es amplío, muy cómodo, y tiene una hermosa vista”.

Al ser consultado por otros espacios de este tipo, explican que en Asia no encontraron tantos, pero si en Sudamérica, y con una característica en común: muchos abrieron recientemente. “Es un sistema súper nuevo, como también la manera de trabajar a distancia”, dice Laurren.   

 

 

EL TRAMO FINAL

Luego de su paso por la Patagonia, donde se sorprendieron con las distancias y la cantidad de animales en los campos, la pareja francesa continúa su ruta con destino a capital, un paso obligado en cada país en el que estuvieron.

Allí se quedarán unos días, y luego buscarán llegar al norte del país, para pasar a Uruguay y terminar su periplo en Brasil.

Así, en los próximos meses ambos volverán a su país, sabiendo que luego será momento de empezar otro proyecto y continuar la vida de freelance.