SAN ANTONIO OESTE (ADNSUR) - Una patrulla fija dependiente del Escuadrón Seguridad Vial “Sierra Grande” controló en un control sobre la ruta 3, en el kilómetro 1152, a un vehículo Fiat Qubo conducido por un argentino que llevaba en el baúl dos bidones de agua de 8 litros: uno con 31 hipocampos y otro con alimento para caballitos de mar

Además, detectaron dos dispositivos de administración de oxígeno, un tamiz de 75 micras, un embudo, un recipiente con alimento balanceado para peces, redes de acuario, una red para plancton y un recipiente sellado para el transporte de animales.

Los gendarmes restituyeron a los animales marinos a su hábitat natural, con la intervención del personal del Servicio Provincial de Áreas Naturales protegidas de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia y de la Dirección de Ambiente de San Antonio Oeste, mientras que el ciudadano quedó involucrado supeditado a la causa. 

Los hipocampos secuestrados forman parte de una especie en peligro de extinción, protegida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), lo cual hace que en el mercado negro tenga una cotización en moneda extranjera.

El hecho ocurrió el jueves pasado cerca de las 19, en Punta Perdices, una playa paradisíaca de la villa portuaria. Allí, una turista, con conocimientos en biología marina, vio a un hombre recoger, cerca de la costa, caballitos de mar, y acopiarlos en un balde. Al acercarse, éste huyó. Luego, la joven dio el alerta a los guardias ambientales, e hizo una exposición policial en la subcomisaría del lugar, según informó diario Río Negro. 

La situación generó un gran revuelo entre vecinos y turistas.

“Los que capturan hipocampos deben tener el ojo entrenado, pero su presencia es usual en nuestra zona, y no es difícil identificarlos”, explicó el funcionario.