Este jueves se resolvió el misterio que inquietaba a los vecinos de la zona sur de Trelew, que se quejaban del olor nauseabundo que emanaba un auto cubierto con una lona negra.

La denuncia la habían elevado los mismos vecinos el miércoles a la Municipalidad de Trelew. En la calle Rondeau al 1200 viven en su mayoría adultos mayores, que no podían soportar el hedor que se esparcía por esa calle y alrededores.

El personal de la Guardia Urbana inspeccionó la zona y comprobó que el hedor venía de un vehículo estacionado en la entrada de una casa vecina, con un pasillo profundo, donde vive un hombre mayor al que nadie quiere molestar.

Desde la Municipalidad, entonces, decidieron intimar a este señor a que limpie el terreno y saque del interior del vehículo lo que fuera que despedía ese olor inmundo. 

Lo curioso del caso es que el hombre nunca les quiso decir a las autoridades qué había en el auto, que parecía haber entrado en descomposición. 

El responsable del área de Seguridad y Prevención de la Municipalidad, Cristian Peña, resolvió el misterio. Foto: Twitter Cristian Peña
El responsable del área de Seguridad y Prevención de la Municipalidad, Cristian Peña, resolvió el misterio. Foto: Twitter Cristian Peña

Ante las inquietudes presentadas por los vecinos, ADNSUR volvió a consultarle al responsable de  la Guardia Urbana, Cristian Peña, y a la Policía, que sospechaban que podía tratarse de un animal muerto. 

Si bien el hombre no despertaba mayores sospechas, era preciso comprobar que había allí debajo de la lona en estado de putrefacción, como si fuera un ataúd.

EL HALLAZGO

Este jueves, cerca del mediodía, personal municipal regresó al lugar para despejar las dudas. Lo que fuera que había allí seguía despidiendo un hedor intenso.

El vecino accedió al pedido y descorrió la lona negra para las autoridades pudieran comprobar qué era eso que escondía.

Los que estaban allí no se sorprendieron, lo cual fue una buena señal, aunque hubieran preferido encontrar otra cosa. 

Lo que encontraron en el vehículo no hizo más que confirmar las sospechas: había un gato muerto. Nadie sabe explicar, hasta el momento, por qué el anciano conservaba allí el cuerpo sin vida del animal.

El mismo jueves, casualmente, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que autoriza la creación de un cementerio de mascotas.

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