BARILOCHE - La tradicional postal del turista acariciando el lomo de un San Bernardo en el Centro Cívico de Bariloche podría convertirse, en breve, en cosa del pasado.

Por estos días avanza en el municipio de la ciudad un proyecto de ordenanza para erradicar a los fotógrafos que ofrecen sus servicios acompañados del famoso perro de origen suizo. La concejal Cristina Painefil (Juntos Somos Río Negro) impulsa un texto con el cual espera poner limite al uso comercial de los animales en los principales espacios turísticos de la localidad cordillerana.

En la actualidad hay una veintena de fotógrafos registrados en el municipio que trabajan con sus San Bernardo para captar la atención de los visitantes. La mayoría lo hace en el Centro Cívico, pero los hay también en el Circuito Chico, en los alrededores del hotel Llao Llao y a los pies del cerro Catedral.

El “truco” es el de siempre. La gente se aproxima a acariciar a estos tiernos animales y el fotógrafo ofrece una imagen para eternizar el momento.

“Nosotros no estamos en contra del ejercicio profesional del fotógrafo, sino en contra del uso de los perros. Los animales no nos pertenecen, no podemos hacer cualquier cosa con ellos. Por otro lado, algunas de estas personas ocupan un espacio público que es para los turistas. Se han visto peleas entre fotógrafos y turistas que querían sentarse y ellos creen que los asientos del Centro Cívico son para que trabajen, lo que no es verdad”, explicó a Clarín la concejal Painefil.

“La forma de ver el mundo ha cambiado. Tenemos que avanzar, no podemos naturalizar ciertas actividades que no son correctas. La gente viene a ver este hermoso paisaje, este lago, sus montañas y no es que van a decir: si no está el perro y no me saco una foto entonces no voy. Los turistas se toman la foto con el perro porque el perro está”, agrega. “La idea es desalentar que anden con los perros”, concluye.

En la ciudad organizaciones protectoras de animales y vecinos se han puesto de acuerdo para empujar la ordenanza al tiempo que crearon un petición en Change.org bautizada: “Que prohíban el "trabajo" de los perros San Bernardo”. “Es un oficio sacrificado. Mi perro es mi hermano, mi mejor amigo, mi compañero, vengo temprano, lo hago correr y después trabajamos juntos. Sin él yo no estaría acá ni comería”, le indicó el Pipi, uno de los fotógrafos más antiguos de la ciudad y al que habitualmente se lo ve en Catedral.

El Pipi, como los otros fotógrafos de Bariloche, se oponen a dejar el oficio del cual viven hace décadas y consideran que mantienen a sus animales con especiales cuidados. Es sabido que se trata de un “gremio” duro, cauto y al que no le gusta hablar. La mayoría no se queda más de 4 horas en la parada. Pero algunos se extienden todo lo que el can aguante. De seis a ocho horas en temporada alta de invierno y verano.

Mantener un San Bernardo no es barato. Un animal mediano a grande come unos 3 kilos de carne diarios, un kilo de alimento balanceado y platos complementarios de otras carnes y arroz, detallan sus dueños.

De todos modos, la actividad ha perdido fuerza con el tiempo y la llegada de los celulares. En la década de los 90, un fotógrafo podía hacer hasta 300 fotos en un día en el cerro o en el Centro Cívico y, en la actualidad, quienes más trabajan no llegan a las 30 diarias, reconocen.

El proyecto de ordenanza fue escrito en 2016, pero ha ido avanzando lentamente hasta llegar al presente con retoques. Según el escrito, lo esencial es que los fotógrafos que ya se encuentren operando solo puedan realizar imágenes con los canes en los alrededores del Centro Cívico y no en el interior. Los perros deberán limitar su presencia a un horario para proteger su integridad. La última modificación al documento indica que los perros llevarán un chip con el que se controlará el cumplimiento de la reglamentación.

Painefil estima que con estas directivas se volverá muy complejo para los propietarios seguir con la tradición y que finalmente se perderá.

En las próximas semanas el proyecto será tratado por la Comisión de Turismo del Concejo Deliberante y podría seguir de camino a su debate final, explica la edil.