CAPITAL FEDERAL - Los ejecutivos de empresas privadas en la Argentina creen que sin una mejora en las exportaciones, la inversión o la rentabilidad de sus compañías, en los próximos meses la economía Argentina va a estar cada vez peor. El dólar -el blue llegó este jueves a venderse hasta $171- es el ingrediente que mayor incertidumbre aporta y casi un 80% de los empresarios cree que aumentará.

La tradicional Encuesta de Expectativas de Ejecutivos de IDEA, que se difundió este jueves por ltarde en el marco del 56º Coloquio, indica que un 89% de los consultados de manera online calificaron como muy malo al último semestre. Para el año que viene, los empresarios esperan una caída de 10% de las inversiones como porcentaje de la facturación anual.

Para los encuestados, la falta de competitividad nacional se explica por la inestabilidad de las reglas de juego y los aspectos institucionales. Al mismo tiempo, reclamaron además cambios en las condiciones de contratación e incentivos fiscales al Gobierno como factores clave para mantener y generar empleo de calidad.

El economista Luis Secco presentó estos datos junto a Eduardo D'Alessio -coordinador de la encuesta- y remarcó que esta "muestra que (los ejecutivos) ven que la economía permanece en niveles aún bajos de la actividad". "Captura que se esperaba algo mejor, pero que el rebote, que había sido importante, se agotó o no está tan fuerte", dijo.

Pero al mismo tiempo, cuatro de cada diez entrevistados esperan alguna evolución positiva de sus ventas, lo que implicó según D'Alessio Irol -autores de la encuesta entre 250 ejecutivos de IDEA entre el 24 de septiembre y el 2 de octubre de este año-, que esas bajas parecen haber alcanzado, por lo menos, un piso.

A pesar de que el saldo neto del empleo sigue siendo negativo se desacelera su retracción. Además, la encuesta afirma que los atrasos en los precios con relación a la inflación todavía existen, pese a que algunas empresas pudieron trasladar subas de los costos salariales. También se manifestó que la extensión de las cadenas de pagos llegó "a un punto de inflexión" frente a los momentos más duros de la cuarentena para contener al coronavirus. Entonces impactaba en un 84% de los consultados frente al actual 67%, reseña La Nación.

Las perspectivas de la situación económica para el próximo semestre muestran que el 44% de los ejecutivos consultados cree que se estará mucho peor. Un 24% dice moderadamente peor; un 14%, igual, mientras que un 18% estima que se estará moderadamente o mucho mejor. Sumados aquellos con una visión negativa a futuro se llega a un 68%.

Entre los hechos positivos rescatados por los directivos consultados están: el acuerdo con los acreedores, la reapertura de industrias y comercios; el aumento de la producción y la asistencia a segmentos de la población a través del IFE. Entre las negativas, los empresarios destacan la pandemia y sus consecuencias sobre la actividad económica, el contexto internacional, la ausencia de un plan económico, la falta de dólares, la pérdida de poder adquisitivo, el déficit fiscal y la falta de confianza para atraer nuevas inversiones.

"¿Qué cree que sucederá con las ventas en su empresa dentro de doce meses?", preguntó la encuestadora a los empresarios. Las respuestas muestran que un 58% está entre los que ven mejoras moderadas y significativas, y los que creen que se mantendrán. Es un avance frente a julio pasado. El balance neto entre quienes creen que mejorarán y quienes dicen que empeorarán sigue siendo negativo (-4), pero se desaceleró.

Sobre las exportaciones, un eje clave para la Argentina en la que faltan dólares, un 71% está entre quienes confían en que las ventas al exterior se mantendrán (50%) y mejorarán moderadamente (16%) y aumentarán significativamente (5%). Sin embargo, este ítem aumentó levemente su rojo (-8) con relación a las perspectivas para el próximo año. "La Argentina tiene un superávit comercial récord, pero las exportaciones cayeron 12% este año. Vienen cansinas. El superávit es por caída de las importaciones, pero el último dato respecto de julio dieron positivas. Quizás empecemos a ver algo en el margen en las exportaciones e importaciones. Estas últimas porque se anticipan mientras haya tiempo para hacerlo", explicó Secco.

La mayoría de los empresarios cree que la inversión empeorará, pese a que ese pesimismo desaceleró levemente frente a julio pasado. Sin embargo, ese pesimismo es significativo: la expectativa negativa neta es de -38. "En el segundo trimestre del año se registró la mayor caída de la inversión de la historia", recordó Secco en base a los datos del PBI del Indec. Lo mismo pasa con la rentabilidad de las empresas, hoy por el piso. El neto marca un -48. Los que opinan que mejorará son un 16% y los que creen que empeorará en el próximo año, un 64%. El empleo, en tanto, mantiene expectativas negativas (-25), pero mejores que dos meses atrás.

"La rentabilidad resume todos los problemas", firmó D'Alessio, que además señaló que las empresas pudieron hacer recomposiciones y trasladar a precios los aumentos laborales, pero no pudieron hacerlo frente a los aumentos generales. Por eso, hay una inflación contenida por falta de encuentro entre la oferta y la demanda", dijo el coordinador de la encuesta.

"Algunos sectores no tienen demanda o están demasiado golpeados por el aislamiento obligatorio. Eso se ve en los índices de precios. Están los que tienen actividad y los que no. A eso hay que sumar el efecto de los congelamientos de algunos bienes de consumo masivo desde marzo a la fecha", dijo refiriéndose a los Precios Máximos.

"¿Cómo cree que será el comportamiento de cada una de las siguientes variables en el segundo semestre del año?", preguntó la encuesta a los ejecutivos de IDEA. El 80% estimó que el dólar aumentará; el 50% dijo que las tasas de interés subirán; el 62% espera un riesgo país más alto. Nadie respondió que el dólar bajará. El 11% espera "grandes oscilaciones".

Las principales preocupaciones de los empresarios para mejorar la competitividad se mantienen: son la necesidad de una reforma impositiva y la reforma laboral. Pero toman impulso el buen funcionamiento de las instituciones y la Justicia, la garantía de resguardo de la propiedad privada y combatir la inflación, entre otros.

Para incentivar la inversión, los empresarios piden estabilidad institucional (de las reglas de juego), un nuevo marco impositivo y la revisión del marco labora. En tanto, para impulsar o mantener el empleo, el primer lugar es para los cambios en las condiciones de contratación.

Por último, D'Alessio hizo notar que su encuesta muestra una consolidación una tendencia: la del teletrabajo. Según sus datos, se mantiene -entre julio y octubre- un 60% de ejecutivos que creen que las actividades se realizarán desde la casa algunos días, mientras que crece el porcentaje de aquellos que sostienen el teletrabajo para todos los días (de 22% a 29%).

Fuente: La Nación