PUERTO MADRYN (ADNSUR) - La temporada de ballenas en Península Valdés se inició en gran forma, tanto que esperan superar los 5 mil avistajes sólo en la primera semana, pero no todas las noticias fueron buenas ya que nuevamente se detectó la presencia de un número importante de las llamadas “gaviotas cocineras”, que se alimentan de la piel y la grasa de los cetáceos, hiriéndolos y poniendo en peligro su vida.

Estos ejemplares sobrevuelan a las ballenas que se asientan año a año en Península Valdés, se posan sobre su espalda y con sus picos hieren al animal para comer la grasa viva, ifnormó Diario Jornada.

Las ballenas no puede evitarlo ni siquiera bajando las profundidades porque el ataque siempre es certero y veloz, lo que no le da tiempo para intentar ese tipo de maniobra evasiva.

Es un problema de larga data en la zona ya que la presencia de este tipo de gaviotas es nutrida y resulta extremadamente complejo combatirlas. Se intentó durante la gestión del gobernador Martín Buzzi, apostando tiradores para derribarlas, pero no hubo resultados positivos.

Los picotazos causan dolor a las ballenas, alteran su comportamiento normal e incrementan su gasto de energía durante un período muy sensible de su ciclo vital: la crianza de los ballenatos.