Una familia vive un dramático momento luego de haber sufrido la pérdida de su hijo, en una situación que inició con lo que, pensaban, era un simple resfriado de su hijo.

Todo comenzó cuando Sam, hijo de la británica Rachel Liew, comenzó con una infección febril que le hizo pensar a sus padres que estaban frente a una gripe o resfriado común. 

Sin embargo, a los pocos días el joven debió ser trasladado de urgencia al hospital tras presentar, sin antecedente alguno, una serie de ataques epilépticos que se tornaron cada vez más debilitantes.

Si bien los neurólogos del centro médico trataban al menor con los medicamentos que frecuentemente se utilizan para estos casos, ninguno de ellos parecía funcionar, generando angustia en la familia.

Solo siete semanas después Sam falleció en los brazos de sus padres a raíz de un raro síndrome de epilepsia que padecen muy pocas personas, mientras su madre desconsolada le cantaba su canción favorita con la intención de que el joven se recuperara.

Ahora, tras la trágica noticia, su madre busca crear un legado en torno al menor a través de  una organización benéfica en su nombre que financiará actividades basadas en su amor por los animales, la naturaleza y el aire libre.

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