“Va a estar bueno, estoy muy emocionada, van a dar lo mejor”, dice Mariana Arroyo (30) desde Doha. La joven chubutense hace más de 7 años que vive en Qatar, el país donde este domingo comenzará el Mundial. Está feliz, emocionada, por primera vez podrá ver un Mundial y se siente como en casa. Mariana tiene entradas para todos los partidos de la Scaloneta y, como todos, sueña llegar a la fase final. 

Desde 2015 la joven vive en ese país árabe. Ese año decidió darle un vuelco a su vida e ir por el sueño que siempre tuvo: viajar por el mundo. Escuchando el consejo de un amigo se animó a postularse para azafata. En el primer intento, en la línea aérea TAM no le fue bien, pero un mes después tuvo revancha en Qatar Airways y su vida cambió por completo. 

Nació en Comodoro, conoció el mundo y vive en Qatar: un Mundial en casa con leyes de otro siglo

Mariana nació en Comodoro Rivadavia, la ciudad que eligieron sus abuelos maternos y paternos para vivir. Hija de docentes, vivió en esta ciudad hasta los 6 años; una vez que terminó primer grado en el Instituto María Auxiliadora, su familia decidió mudarse a la cordillera. 

En Lago Puelo, creció entre grandes cipreses y hermosas montañas, conociendo de cerca lo que era la naturaleza y el turismo. Ambas cosas le gustaban. Por eso buscó una carrera que le permitiera conocer el mundo para cumplir su sueño. 

“La verdad es que nunca sentí esas ansias de estudiar y eso que en la secundaria me iba bien, porque fui abanderada en la agrotécnica”, cuenta a ADNSUR. “Me encantaba esa escuela”, admite. “Trabajamos con los cerdos y las ovejas. Estábamos todo el día en el campo, bien conectados con la naturaleza, pero cuando terminé tenía más ganas de viajar que de estudiar. Entonces pensé ‘si estudio quizás me sirve’, y empecé traductorado en la UBA aprovechando que mi hermana Belén estudiaba diseño en Buenos Aires”. 

Mariana estudió un tiempo en la Universidad de Buenos Aires pero no le gustó la carrera, tenía muchos conceptos de abogacía y ella solo quería aprender el idioma. Sabiendo que le gustaba bailar, algo que hacía desde los 14 años, decidió estudiar danza e ingresó al Instituto de Danzas de Buenos Aires. “Dije ‘mejor entro a esta carrera. Por ahí no voy a ganar mucho pero hago algo que me guste’”. 

Hasta tercer año cursó en el instituto, pero sentía que tampoco era para ella. No se veía dando clases y no la conformaba la cantidad de horas que trabajaba en relación con lo que ganaba. Para peor, no veía mucho futuro en su profesión, y un día, un amigo le dijo algo que le cambió la vida: “te veo como azafata”. Poco a poco pasó a verlo como una posibilidad. 

“Me acuerdo que pensé ‘no sé si quiero seguir con esto, si me va a ir muy bien con esto’ y yo quería viajar. Entonces pensé que quizás una buena oportunidad para mí era ser azafata. Primero intenté en la TAM, pero como no tenía experiencia y era más por contactos no logré entrar. Justo ese mismo mes Qatar hacía una entrevista y entré. Pensé ‘debe ser que tengo que irme’, y me fui”. 

Nació en Comodoro, conoció el mundo y vive en Qatar: un Mundial en casa con leyes de otro siglo

Durante tres años, Mariana trabajó en Qatar Airways. Su trabajo en esa aerolínea de origen qatarí le permitió conocer 60 países y recorrer el mundo, muchas veces junto a sus padres por los beneficios económicos que tenía. Sin embargo, no todo era color de rosas y un día dijo ‘basta’. 

“Fue súper linda esa etapa. Pudimos viajar un montón. Con mi familia recorrimos casi todo el mundo. Pero era muy exigente para el cuerpo, me sentía re cansada. A veces llegaba a un lugar y decía ‘no quiero dormir, quiero conocer’ y no dormía. Entonces eso te cansaba mentalmente y físicamente. Después la empresa tenía muchas restricciones de horario y no estaba acostumbrada a eso. Entonces el trabajo era increíble pero te consumía bastante y había cosas que no me cerraban mucho”. 

Parece mentira que lo que cuenta Mariana ocurra en pleno siglo XXI. La joven asegura que tenían horario de toque de queda y restricciones para dormir en otra casa o con alguien en su casa. “Tenía restricciones de horario. Si estaba en Qatar en mis días libres tenía que irme a dormir a mi casa. Si tenía un novio no podía quedarme afuera. De 4 a 7 de la mañana teníamos que estar dentro de la casa siempre. Si entrabas cuatro minutos después de las cuatro te echaban. Para mí eso era la peor. Después, antes de cada vuelo teníamos que estar en casa dos horas antes, y cuando vino mi papá no se pudo quedar a dormir en mi casa. Podía venir a visitarme hasta las 10 de la noche. Eso me estresaba mucho”. 

Durante tres años, Mariana aguantó ese ritmo. Lo bueno compensaba lo malo. Los días libres podía viajar por Europa por solo 300 dólares ida y vuelta, y muchas veces podía invitar a sus padres. 

Mariana conoció más de 60 paises mientras trabajó en Qatar airways.
Mariana conoció más de 60 paises mientras trabajó en Qatar airways.

A la distancia, asegura que fue difícil dejar la línea aérea, pero tuvo que elegir. “No estaba muy feliz en mi vida, y pensé: ‘me gustaría hacer algo más, viajaré cuando pueda, pero estaré más tranquila’”. 

Desde entonces, Mariana se dedica a dar clases de yoga, pilates y danzas, aprovechando lo aprendido en su época de bailarina. “Les enseñó la técnica de ballet, todas son chicas locales. Está bueno porque gano mejor que lo que ganaba con Qatar y puedo dormir todos los días, tengo un trabajo mucho más sano y estoy involucrada más en la comunidad. Me hice muy amiga de algunas chicas, son como mis hermanas. Y es algo lindo porque nunca pensé que iba a ser parte de la comunidad, entonces las ayudo bastante porque quizás no tuvieron la oportunidad de ser como una pudo”. 

Mariana cuenta que sus alumnas confían en ella y son gente “súper linda, muy humilde”. En plena etapa de Mundial, en que la argentinidad se siente más cerca, sabe que su etapa en Qatar tiene fecha de vencimiento. No se ve volviendo a Argentina, pero sí recorriendo el mundo, tratando de estar más cerca de su familia. A pocos días del Mundial disfruta de todo lo que pasa en ese país y ya palpita su primer mundial. Tiene confianza frente a Arabia Saudita y la asusta un poco más México, pero asegura que los jugadores “van a dar lo mejor” para lograr el sueño de todo un pueblo: gritar campeón.

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