Este jueves se conoció la noticia del fallecimiento de Sebastián Amurin D'Amico, el joven cuya lucha contra un sarcoma embrionario en el maxilar derecho conmovió al país. En sus redes sociales mostró cómo era vivir con ese tumor en su cara, contó cómo había conocido a su novia y también cómo peleaba contra la burocracia de los trámites para ser atentido.

"Ya no se como escribir que no me quiero morir, ya no se como pedirle a Dios que por favor pare todo esto que no quiero sufrir más, no puedo creer que con 25 años tenga que decir me voy a morir en cualquier momento, lucho todos los días de mi vida, con dolores, hemorragia, con éste tumor que cuelga de mi cara y lastima cada vez más y no solo yo, sino que mi familia también lucha y sufre a la par mía y peor muchas veces. Por favor ayúdenme, no quiero sufrir más, no quiero morirme, no estoy listo. Quien puede estar listo para morir? Nadie", escribió en una de sus últimas publicaciones en su cuenta de Instagram, el 22 de febrero pasado. 

"No aguanto más tanto sufrimiento. Así es como me veo en la actualidad sin vendajes. 
Increíble no? Todo lo que avanzó en tan solo meses, si! Meses, no años, ni nada. Solamente meses y no hubo ni hay nada que pueda frenar esté tumor, busque y busque miles de cosas como lo convencional y la medicina alternativa pero nada funcionó, me llegaron millones de msj que pruebe un montón de cosas y créanme que las probé pero no funcionaron"

"Los médicos ya hablaron tanto conmigo y mi familia, nos dijeron que nos preparemos que la enfermedad está muy grave y que mi cuerpo poco a poco está demostrando signos de que no puede pelear más, se está debilitando y es lógico 8 años de lucha, mi alma tiene fuerza pero mi cuerpo ya no las tiene, por eso pido por favor ayuda por qué no quiero morir, no creo merecer morirme así, merezco tener un futuro como todos, tener mi familia, tener mis hijos, ver a mi mamá disfrutar de sus nietos el orden natural y no tener que morirme ahora".

"Si me toca partir quiero que todos sepan que las redes sociales van a seguir estando activas por mi mamá, para seguir levantando la bandera de la lucha contra el cáncer y sepan que me fui dando hasta donde más pude, gracias a todos por tanto amor, realmente estoy con el alma rota en dos perdón y gracias por tanto amor, sean felices y disfruten la vida que aunque no lo crean es muy corta pero hermosa, adiós", se despedía en el posteo.

Y fue en esa misma red social donde este jueves se informó de su muerte: "Lamentamos comunicar que Sebastián ha fallecido. Muchas gracias a todos por el incondicional apoyo todos estos años. El ya no sufre más".

Del Instagram de sebastianamurin

UN REFERENTE

"La gente en las redes sociales me ve como una referencia y a diario me llegan mensajes de a cientos rogando a que no me entregue", había contado Sebastián en abril del 2021, cuando se enfrentaba a una decisión importante: avanzar con un tratamiento riesgosísimo o "seguir así hasta que el cuerpo aguante".

Él mismo explicaba: "Estoy jodido, el interrogante es hasta cuándo resistirá mi cuerpo. Me hicieron una tomografía y el tumor que siempre parece tener el mismo tamaño, se agigantó por dentro y tengo comprometidas la columna y la base del cráneo... No se sabe cuál sería el beneficio de la operación pero sí las cosas malas, que son muchas: probablemente no pueda hablar más, tampoco comer por mis propios medios... Me va a faltar la mitad de la cara y puede que viva con una traqueotomía de por vida". 

OCHO AÑOS DE LUCHA

Todo comenzó hace ocho años, cuando le detectaron un tumor llamado Rabdomiosarcoma embrionario en su maxilar derecho. Uno de los partes médicos informó que se trataba de una malformación de células musculares. "Al principio comenzó como una pelotita, pero a partir del 2019 empezó a crecer a más velocidad", explicó en uno de los videos a través de los cuales viralizó su caso.

En diciembre de 2014, le realizaron una microcirugía para hacer una biopsia y el 15 de enero del siguiente año, le definieron el diagnóstico: Sarcoma embrionario de mejilla derecha. Cáncer. Enseguida fue derivado al servicio de oncología.

Pasó por tratamientos de quimioterapia, ciclos de radioterapia y diversas cirugías. En 2016, el tumor volvió a aparecer. En agosto de 2017, fue derivado al Hospital Pirovano para que se le practicara la primera operación. Tres meses de postoperatorio y recuperación en su casa. Ocho meses después, el cáncer se manifestó de nuevo.

Esta enfermedad, también conocida como "rabdomiosarcoma embrionario", se caracteriza por desarrollarse en la zona de la cabeza, cuello, genitales o vías urinarias. Es un tipo de tumor de rápido crecimiento que puede tratarse con quimioterapia, cirugía y radiación.

"El principal problema con los tumores de gran tamaño en la cara y el cuello es el riesgo que corren los nervios que están allí y en una eventual operación se ponen en juego de por vida el diafragma, el habla, la deglución, lo que podría producir serios trastornos psicológicos. Todo este se le plantea al paciente, quien es el que debe aceptar o no esas secuelas. Y si bien el tumor toca la columna, hay las chances de quedar paralizado", había explicado a Clarín Matías Norte, cirujano oncológico del Hospital de Clínicas.

"¿Vale la pena operarse?", se preguntaba entonces Sebas. La remoción del tumor, indudablemente, provocará también la extracción de células sanas y hueso de su costado derecho.

 "El tumor creció mucho en los últimos meses, lo que sorprendió hasta a los propios médicos. ¿Tiene sentido someterse a una carnicería de 24 horas, con serias chances de no despertarme, o de quedar tullido para toda la vida? ¿O seguir así, teniendo autonomía para moverme, masticar, pensar y que sea hasta que Dios quiera y aguante el cuerpo?".

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