El pliego de proyectos necesarios para adaptar la ciudad a las lluvias por encima de lo normal sigue arrojando un saldo impunemente negativo en Comodoro Rivadavia, empezando por la ampliación del canal de la avenida Roca, hasta la reciente rescisión del contrato del pluvial de la avenida Chile, por el que se llegaron a pagar 200 millones de pesos y no se excavó ni un metro cúbico de tierra.

No es necesario que se repita una catástrofe de magnitud extraordinaria como la de 2017, cuando cayeron 430 milímetros de agua. Los vecinos de distintos puntos de la ciudad saben que con lluvias de 20 milímetros de agua, acumulada sobre todo en pocas horas, es suficiente para repetir el anegamiento que retrotrae las peores escenas de aquel fenómeno.

El ensanche del canal de la avenida Roca es uno de los proyectos establecidos como prioritarios para una mejor evacuación de las aguas que se acumulan en la zona oeste. La obra se hizo parcialmente, a partir de fondos del presupuesto municipal que alcanzaron para el ensanche en la mayoría de las intersecciones de calles que atraviesa el pluvial.

A Nación le competía la obra más amplia, consistente en el ensanche de todo el trayecto, para darle forma rectangular y permitir así el paso de un mayor volumen, para evacuar con mayor celeridad. Sin embargo, en los 7 años transcurridos, ese proyecto nunca estuvo ni siquiera cerca de empezar.

En la zona oeste sí se llegó a construir uno de los 5 reservorios proyectados como parte de las soluciones integrales. Esa obra, que funciona como una trampa de agua y barro para atenuar la descarga del cañadón de la zona oeste, ha ayudado a evitar efectos peores en las últimas lluvias, como la ocurrida entre el 19 y 21 septiembre de 2022, con 160 milímetros acumulados.

La misma eficacia de ese proyecto refleja con crudeza la ausencia de los otros 4 reservorios que debían construirse en la zona sur y el que quedó pendiente también en zona norte, para atenuar la descarga del cañadón que afecta a la avenida Fray Luis Beltrán, hoy nuevamente afectada por la acumulación de agua y con ingresos cortados a barrio Divina Providencia.

EL PLUVIAL DE LA CHILE Y LA DESCARGA AL MAR: PAGO DE ANTICIPO Y OBRA NO INICIADA

Tal vez uno de los proyectos que mayor frustración causarán a la ciudad en los próximos años es el fracaso de la construcción del pluvial de la avenida Chile y su vinculación con la descarga al mar, desde el punto que conecta con avenidas Roca y La Razón.

En este caso, a diferencia de los otros proyectos reseñados, la obra se llegó a licitar y a adjudicar en febrero de 2023 a la empresa constructora Fabri, pero las obras nunca arrancaron en lo concreto.

Con un presupuesto que en ese momento cotizaba a 2.000 millones de pesos, los fondos iban a ser aportados por el gobierno nacional, pero los trabajos nunca comenzaron, al menos en lo que hace a movimientos de suelo concretos. Según argumentaron quienes tenían responsabilidades en el gobierno anterior, la empresa debía realizar en una primera etapa el proyecto ejecutivo, pero hasta septiembre del año pasado dicha tarea no estaba aún terminada, según los informes internos que aportaron inspectores municipales. El resto del año 2023 se terminó de esfumar al ritmo de las elecciones locales y nacionales, y los trabajos no tuvieron un inicio visible, más allá del cartel de obra que llegó a colocarse (por el que, según el pliego de la licitación, se debió abonar el equivalente al 5% del proyecto, es decir unos 10 millones de pesos).

El intendente Othar Macharashvili reconoció días atrás que el contrato de obra será rescindido, ante la decisión del gobierno de Javier Milei no de continuar con la obra pública, salvo algunas excepciones. El mismo jefe comunal confirmó que además Nación llegó a pagar 200 millones de pesos a la empresa constructora, en noviembre del año pasado, es decir antes del cambio de gobierno, aunque no pudo precisar en concepto de qué se hizo ese pago.

Es probable que si el proyecto hubiera estado iniciado, igualmente habría quedado parado, pero hay un ejemplo cercano que permite dudar de esa deducción. El secretario de Infraestructura de Chubut, Nicolás Cittadini, confirmó días atrás que el gobierno nacional dará continuidad a la obra de la planta de tratamiento de cloacas de Rada Tilly, que se había iniciado en el gobierno anterior y que formará parte de los proyectos que tendrán continuidad en la provincia.

¿El pluvial de la Chile hubiera tenido la chance de continuar, de haberse iniciado en tiempo y en forma cuando se anunció, en febrero del año pasado? Difícil saberlo, pero al menos hubiera habido más argumentos para discutir con el gobierno libertario, al que le cuesta reconocer las necesidades del interior. Lo que está claro que ahora, definitivamente, tampoco se iniciará. Comodoro Rivadavia lo seguirá recordando en cada lluvia, con algunos milímetros que se acumulen en unas pocas horas, apenas por encima de lo ‘normal’.

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