CAPITAL FEDERAL - A partir de abril, las tarifas de gas tendrán un aumento de 29%. El incremento, sin embargo, casi no se verá reflejado en las próximas facturas ya que el Gobierno Nacional aplicará un aplanamiento automático y un 22% de la tarifa se pagará en los meses de verano.

De esta manera, en el cálculo final, los usuarios no verán cambios en su boleta hasta las elecciones presidenciales, y en el período estival, cuando el consumo de gas cae hasta cinco veces con relación a los meses de invierno, los consumidores pagarán la diferencia acumulada.

Si se comparan las tarifas con el valor que tuvieron en el invierno pasado, en tanto, se reflejará el aumento del 35% que tuvo el gas en octubre pasado.

Igual que el año pasado, cuando el Gobierno también permitió que se pagaran las facturas de forma prorrateada, la medida se consensuó tras el pedido de la Unión Cívica Radical de encontrar una solución a los incrementos de los servicios públicos.

En ese entonces, sin embargo, la decisión de aplanar la tarifa era voluntaria y, según indicaron las distribuidoras, apenas un 10% de los clientes adhirieron a la medida.

Esta vez, sin embargo, el diferimiento estacional será automático y se aplicará desde el inicio de la temporada invernal, mientras que en 2018 se realizó cuando comenzaron a llegar las boletas con el esquema tarifario actualizado.

El costo financiero de posponer para los meses de verano una parte del costo del invierno será absorbido por el Estado, aunque todavía no está definido cómo el Estado pagará los intereses acumulados.

La próxima actualización tarifaria debería aplicarse en octubre, pero en el sector se estima que el Gobierno pospondrá el aumento correspondiente a la inflación de estos meses para después de las elecciones.

LOS COSTOS EN LAS BOLETAS

Las boletas de gas están compuestas por el valor del insumo, que representa casi la mitad de la tarifa total; el transporte, que significa un 11%; la distribución, con 17%, y los impuestos, que pesan casi un 26% en la tarifa, dependiendo de la localidad, aunque el IVA se lleva el 21%.

El valor promedio del insumo quedó definido en la subasta que el Gobierno llevó a cabo en febrero, cuando las distribuidoras compraron casi un 70% de la demanda estimada para el invierno a un valor promedio de US$4,56 el millón de BTU (medida inglesa que se utiliza en el sector y que equivale a 27,8 metros cúbicos).

El tipo de cambio que se tomó en cuenta fue el promedio del dólar vendedor del Banco Nación de los primeros 15 días del mes, que tras una leve baja que tuvo en los últimos tres días hábiles quedó en $41,98.

Para la parte de distribución y transporte, el Gobierno decidió aplicar un aumento que toma en consideración el promedio de tres indicadores: el índice de precios internos al por mayor (IPIM), el del costo de la construcción (ICC) y el de los salarios. De esta forma, la suba aplicada fue del 21,6%.

Si el Gobierno hubiera autorizado un aumento que consideraba solo el IPIM, la suba para las empresas de distribución y transporte hubiera sido del 26%, y el incremento final en las tarifas hubiera sido del 31%.

El Gobierno deberá aplicar un nuevo aumento de las tarifas de gas más adelante para continuar con la baja en el gasto de subsidios económicos, que es una condición necesaria para llegar a la meta de equilibrio fiscal a fin de año.

Fuente: La Nación