Los datos de la inflación agobian y cada familia reacciona como puede ante esa realidad, aun sin estar al tanto del detalle 'fino' de los porcentajes mensuales, sino palpándolo diariamente en los precios. Un día te sorprende un kilo de carne a casi 2.000 pesos, al siguiente un maple de huevos a 663 pesos “con 83 centavos”… y así por el estilo. ¿Qué estrategias seguir ante estas circunstancias? El dato que nos transforma en un hamster dentro de la ruedita: tras la exigencia de retrotraer precios al 10 de marzo, hubo aumentos anticipados para cubrirse de esa reducción.

No hay manuales para el caso, pero quienes analizan los comportamientos de consumo observan que crece un fenómeno conocido como “compra inteligente”, determinado más por el instinto para estirar los ingresos que por aplicación de logaritmos complejos.

En efecto, quienes se encargan de las compras del hogar, salvo alguna situación muy holgada, ya saben en qué momento se puede lograr un descuento con la aplicación para cargar combustibles, o con determinada tarjeta en días de la semana, ya sea en estaciones de servicio o en supermercados.

La compra anticipada puede funcionar como un refugio temporal frente a una inflación que sube por causas internas y externas.
La compra anticipada puede funcionar como un refugio temporal frente a una inflación que sube por causas internas y externas.

La suma de descuentos que ofrecen además los supermercados, combinados con el programa 'Precios cuidados' o las ofertas propias que plantean las cadenas para mover determinados productos, pueden ser parte de ese combo en el que todo sirve para “ahorrar unos mangos” e intentar ganarle a la inflación.

La compra de alimentos, ¿puede ser una forma de ahorro?

A la evolución de los precios que determina la economía del país, se suman las circunstancias internacionales, que anticipan nuevas subas de precios, aun cuando el gobierno amenaza con sanciones para retrotraer valores a un mes atrás.

Lo que puede plantearse en todo caso es si también la compra anticipada de alimentos no perecederos, califica como un instrumento de ahorro. Es decir: si se sabe con plena certeza que el mes próximo un litro de aceite valdrá más caro que hoy, podría sumarse en esa estrategia la compra anticipada, como una forma de lograr un rendimiento adicional del dinero.

Para el asesor financiero Daniel Ehnes, “el ahorro no es más que diferir un consumo. Uno se priva de hacer compras o hacer algo, porque tiene un objetivo concreto y ahorra para tal finalidad; pero, como protección ante una canasta de alimentos que se eleva por encima del promedio de la inflación, es una buena alternativa adelantar consumo, de algo que uno sabe que va a consumir en el tiempo, como los alimentos no perecederos, como pueden ser los fideos y demás”.

En esos casos, quien decide adelantar consumos antes de que vuelvan a subir los precios, obtiene un beneficio en el corto plazo, siempre que tenga la capacidad de financiarlo, ya sea a través de tarjeta de crédito o de la disponibilidad de fondos.

La tendencia al financiamiento con tarjetas de crédito es otra de las características de la época, ya que además de la posibilidad de diferir el pago, los descuentos que ofrecen los bancos en días puntuales significan también un incentivo para ese tipo de instrumento.

Si la decisión es comprar con el efectivo en mano, es interesante hacer el ejercicio respecto de la expectativa de inflación del mes en curso: esos 10.000 pesos que cuesta el carro de compras para los próximos días, ¿rendirían más en un plazo fijo que ofrece el 3,6 por ciento mensual, o gastarlos hoy en un paquete de productos que el mes próximo podría costar un 4 ó 5 por ciento más caro?

La respuesta a la pregunta anterior no requiere demasiado conocimiento técnico. No hace falta ser un experto para recordar que los antecedentes cercanos reflejan, con implacable crudeza, que ese índice seguirá en alza.

La compra anticipada de alimentos: ¿puede ser un refugio contra la inflación?

“Aun cuando tengas la plata pagar en la mano, te conviene hacer la compra con tarjeta –dijo otro especialista consultado para este informe-, porque estás congelando el precio de hoy, que ya sabés que el mes próximo va a ser más caro. Y si tenés la plata, la guardás en un plazo fijo y le ganás el interés, aunque sea más bajo que la inflación”.

Por otra parte, para el economista Marco Simoes, “como toda herramienta de protección depende mucho de las expectativas de cada persona frente a la inflación. Hoy el tema alimenticio, por el conflicto Rusia-Ucrania, que afecta a los principales productores de trigo del mundo, presiona sobre el precio de los alimentos. En ese sentido, es muy criterioso poder anticiparse a ese evento que todavía no impacta de lleno en Argentina, mediante un 'stockeo' de ciertos productos”.

Del otro lado de la góndola… 

“Nosotros no observamos compras anticipadas como resguardo ante la inflación –comentó un directivo de una cadena de supermercados que funciona en Comodoro-. Los clientes compran lo justo y necesario, para el día a día”.

En esa experiencia cotidiana, el gerente corroboró otro dato vinculado al inicio de este informe, sobre las compras inteligentes: 

La demanda de alimentos es inelástica, pero distintas estrategias ayudan a sostener compras aun con precios en alza constante.
La demanda de alimentos es inelástica, pero distintas estrategias ayudan a sostener compras aun con precios en alza constante.

“Lo que notamos mucho son compras masivas los fines de semana, en donde se concentran las acciones comerciales y los clientes aprovechan las ofertas. En nuestro caso, de jueves a domingos tenemos súper ventas con descuentos considerables, con el 15 por ciento en productos de marca propia, entre otras promociones”.

Una de las ofertas que funciona bien es el “3 x 2 en vinos”, una modalidad que parece responder a otra inquietud de los usuarios y consumidores: ante la dificultad para salir a cenar que afrontan muchos sectores, o una disminución en la frecuencia de salida, en muchos casos el consumo privado se extiende a ese “permitido” de un gusto sobre determinados productos premium, o suntuosos, por fuera de lo básico.

Ante la consulta de si hay caída de ventas, debido a la inflación, el supermercadista respondió que estas estrategias comerciales atenúan el impacto, al igual que el programa de Precios Cuidados, al que faltó una buena herramienta “porque nos permitió llegar a todos los sectores sociales”.

Por lo contrario, en el sector no se ve con buenos ojos la exigencia para retrotraer precios: “se habla de los supermercadistas, pero si el proveedor hace las entregas en forma cuotificada, porque el aceite o la leche no cubre los costos con esos precios , lo que se termina provocando es faltante de producto. Es un instrumento que puede servir en el corto plazo, pero a la larga es peor y termina presionando sobre los precios”. 

El faltante de productos se origina en las "cuotificaciones" que aplican los distribuidores.
El faltante de productos se origina en las "cuotificaciones" que aplican los distribuidores.

Hay también un problema vinculado a la logística de distribución, que puede marcar demoras en la llegada de productos o en la reposición una vez que se terminan. En ese marco, una de las cadenas regionales tiene la ventaja de contar con un centro de acopio y distribución propio, lo que permite una mayor celeridad en la reposición, al compararse con las firmas de alcance nacional.

Los pecios que más subieron en el último mes

La Secretaría de Comercio Interior enviará a Chubut el listado de algo más de 540 productos que deberían retrotraer precios al 10 de marzo, tras el incremento que tuvieron durante este último mes, como consecuencia de la la crisis internacional por el conflicto bélico. Ese listado será verificado por la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor, durante los próximos días.

Desde el Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas, de la UNPSJB, se hizo un relevamiento de precios para determinar los incrementos que hubo desde el 15 de febrero hasta el 22 de marzo. En productos asociados al trigo, se detectan variaciones que van desde el 5 por ciento en galletitas "Chocolinas", hasta el 54,7 por ciento en harina leudante "Blancaflor", 47,5 por ciento en la harina leudante ultrarefinada y 22 por ciento en fideos "Codito".

Los datos comparativos fueron obtenidos por el Observatorio a partir del Sistema de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA), gracias al trabajo de la cátedra Señales y sistemas - Area de ingeniería electrónica – Facultad 
de Ingeniería UNPSJB, que conduce el Ing. Daniel Berns.
Los datos comparativos fueron obtenidos por el Observatorio a partir del Sistema de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA), gracias al trabajo de la cátedra Señales y sistemas - Area de ingeniería electrónica – Facultad de Ingeniería UNPSJB, que conduce el Ing. Daniel Berns.

Cuando esos precios vuelvan al 10 de marzo, probablemente restar un 32 por ciento en la harina que tuvo el mayor incremento, un 3 por ciento en la siguiente y un 18 por ciento en los fideos. 

El Observatorio detectó además aumentos de precios posteriores al anuncio del "retrotraimiento" y el control que saldrá a hacer el gobierno sobre esa medida, lo que implica incrementos 'anticipativos', para cubrirse de aquella retracción. ¿Más claro? Ya hubo aumentos de forma anticipada, para cubrirse de las próximas bajas.

En ese caso, los incrementos más notorios se dieron en el tomate perita “Inca”, por 400 gramos, con un 37 por ciento y la sal fina “Dos anclas, por 500 gramos, con un 35 por ciento; le sigue el puré de tomate “Arcor”, con 17 por ciento y el vinagre “Casalta”, por un litro, con 16 por ciento.

Cuadro comparativo de precios elaborado por el Observatorio de Economía de la F.C.E.
Cuadro comparativo de precios elaborado por el Observatorio de Economía de la F.C.E.

Lo que refleja estos datos es que la medida anunciada por el gobierno, para exigir la baja de precios, terminó provocando el efecto contrario, con los incrementos detectados por el Observatorio que dirige el profesor César Herrera.

Así las cosas, los consumidores se transforman en un humster corriendo en la ruedita de la inflación, sin llegar a ningún lado, con el bolsillo cada vez más agotado.

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