Una fiesta fue le escenario donde se produjeron los primeros contagios por hantavirus.

I.S tiene 15 años recién cumplidos y por estos días vive el dolor de la pérdida de parte de su familia materna y una de sus amigas, además de la estigmatización de la gente que erróneamente y de alguna forma la responsabiliza de parte de lo que sucede en Epuyén, localidad donde se propagó el hantavirus que hasta este sábado se cobró la vida de 10 personas: 8 de ese poblado, una de Trevelin y la restante de Palena, luego de que estuvo internada en Santiago.

La adolescente es parte de la familia Valle, que vive su propia tragedia luego de la muerte de Aldo Valle, su abuelo, y Jessica y Loreley Valle, sus tías. Además del contagio de Sebastián Valle, su tío, y su bisabuela.

Ella también vive su propio calvario luego de que trascendió el rumor de que era la primera víctima de hantavirus, y en las redes algunas personas erróneamente consideraron que la realización de su fiesta fue lo que propagó el virus, sin pensar que fue un hecho fortuito, y sin medir sus palabras.

 

LA DESGRACIA DE UNA FAMILIA

Según pudo reconstruir ADNSUR, todo comenzó el 21 de noviembre cuando un peón de campo asistió a la fiesta de 15 que se realizó en un salón privado llamado “Peumayen, lugar soñado”, ubicado a unos 10 kilómetros del pueblo.

El hombre, sin querer y sin saberlo, contagió del virus a una amiga y al abuelo de la cumpleañera, y ambos finalmente fallecieron.

C.T tenía 14 años y asistía a la escuela secundaria del pueblo junto a I.S. Ella fue la primera en morir el 3 de diciembre. Ocho días después falleció Aldo, un empleado municipal que estaba a punto de jubilarse como chofer del Ejecutivo de esa pequeña localidad.

La desgracia cayó con todo el peso sobre la familia Valle. Además de Aldo también se contagiaron dos de sus hijas, pese a que no asistieron a la fiesta.

Loreley, empleada municipal que trabajaba en el área de Acción Social, fue la primera en morir. Luego falleció Jessica, portera de la Escuela primaria y madre de dos hijos de 11 y 12 años, que murió en los últimos días.

Sebastián, en tanto, sobrevivió al virus y en la última semana fue dado de alta luego de 10 días. Mientras que su abuela fue internada esta última semana, y se encuentra estable en el Hospital de Esquel.

Hasta el momento diez personas fallecieron por el brote de hantavirus.

FALTA DE CONTENCIÓN

Por estos días Mailén (26), tía de la nena y hermana menor e hija de las víctimas, vive una pesadilla, al igual que sus medios hermanos que viven en Epuyén, Cholila y Trelew.

La joven contó a ADNSUR, desde Lago Puelo, donde permanece aislada, que su hermano aún se pregunta por qué le tocó esa suerte a su padre y a sus hermanas y no a él, y que no se han podido reunir para sobrellevar tanto dolor.

“Estamos sobrellevando esto en aislamiento. Estoy en contacto con mi mamá (Blanca Gomez), mi hermano y mis sobrinos que quedaron solos, esperando para poder juntarnos para darnos un poco el apoyo que necesitamos y la fuerza”, señaló.

Mailén, no obstante, aseguró que su familia es muy creyente; “más que nada mi mamá que cree mucho en Dios”, y pide contención para que puedan atravesar este duro momento, ya que hasta el ahora una sola vez un psicólogo fue a ver a su hermano y su madre.

La joven además contó la preocupación por su cuñado, el viudo de Jessica, quien se encuentra desempleado y tiene dos hijos que mantener. Mientras tanto, espera que su abuela, madre de su papá, sea dada de alta. “Me dijeron que está bien, se levanta al baño, estamos esperando que se recupere”, señaló.

EL TERROR DE UN PUEBLO

 En Epuyén el brote sembró el pánico como un guion de una película de terror. Por estos días no se puede tomar mate, besarse ni saludarse en forma afectuosa. También están suspendidos los velorios y todo tipo de reuniones.

Joan Díaz, propietario de una de las tres radios que hay en el lugar, explicó que es muy duro todo lo que está sucediendo. “Es muy fuerte lo que estamos vivienda. No podes tomar ni un mate con tu vecino. Hay mucho miedo. La gente vive con miedo. Tampoco hay ayuda psicológica… la verdad no te dan ganas de contestar ni un mensaje a la mañana porque no sabes qué puede decir”, admitió.

Hasta el momento son 10 las víctimas fatales, 28 los contagiados y 81 las personas que se encuentran en aislamiento obligatorio por disposición de un juez penal que dio lugar al pedido realizado por el Ministerio de Salud de Chubut a través de la Fiscalía.

Mientras tanto, la adolescente que cumplió años vive su propio calvario con su familia, y tal como posteó en las redes sociales pide “más respeto” y no ser “estigmatizada”, ya que lo que sucedió en su cumpleaños solo es consecuencia de un virus que se inició en el campo y llegó a la localidad tal como sucede hace más de dos décadas en la zona cordillerana de Chubut, pero que en esta ocasión prevaleció el contagio intrapersonal.