El hecho ocurrió en Senillosa, Neuquén. Allí, un preso que se encuentra cumpliendo condena, se mostró enojado con los integrantes del área de Trabajo del penal y decidió impulsar una queja en relación al taller de horticultura. El mismo argumentó que el trabajo con la pala le producía dolores en la cintura.

Entre sus argumentos, el preso planteó que se encontraba cerca de acceder a la libertad condicional y que podía desarrollar actividades en áreas como cocina o chapa y pintura.

A su turno, los responsables del taller hicieron su descargo y precisaron que el preso cumplía tareas en ese ámbito desde el 25 de marzo de 2022. De forma paralela aclararon que mostró muy poco interés por las actividades productivas.

Ocurrió en Senillosa (LM Neuquén)
Ocurrió en Senillosa (LM Neuquén)

Los integrantes de la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca debieron resolver un curioso hábeas corpus donde el hombre se quejaba del uso de la pala y como se preveía, la presentación fue rechazada y se confirmó lo resuelto en primera instancia.

A la hora de pronunciarse, los camaristas coincidieron con el juez de primera instancia y le indicaron al preso que si pretendía un cambio de taller debía solicitarlo en el ámbito de ejecución penal, indicó LM Neuquén.

Finalmente destacaron que no se observaba ningún tipo de agravamiento en su situación de encierro y que el recurso de hábeas corpus impulsado por su defensor no correspondía para hacer el reclamo por el taller de horticultura.

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