Una nena de 4 años está envuelta en una discusión insólita que no le permite asistir al jardín de infantes. La pequeña usa un reloj inteligente para controlar su salud, pero no se lo dejan usar. Todo empezó el pasado 3 de agosto cuando su maestra le indicó a sus padres que no podía ingresar al aula con el aparato porque "distrae al resto de sus compañeros y también a ella”.

Por problemas de salud de la nena, los padres decidieron que la nena use ese reloj para que esté protegida y contenida, y cuando se sienta mal toque el botón de SOS para comunicarse con sus papás.

El smart watch o reloj inteligente cuenta con una línea telefónica activa, posee un número, tiene geolocalizador, mide la temperatura y funciona como un celular al que hay que cargarle la batería todos los días. Para activarlo hay que bajar una aplicación y programarlo, en este caso, con los dos móviles de Lourdes y Víctor, sus padres.

Desde que los padres le dieron el reloj a su hija, la niña tiene prohibido el ingreso a la escuela.“Ella es una persona totalmente sana, pero desde que empezaron las clases -21 de febrero- no hubo una semana que no tuviera algún síntoma. Resfríos siempre. Después tos y gripe. Siempre consultábamos a los médicos, que nos recomendaban no enviarla al jardín”, comentó Scollo.

La pequeña de 4 años no puede asistir al jardín desde el 3 de agosto
La pequeña de 4 años no puede asistir al jardín desde el 3 de agosto

Un día “La maestra me dijo: ‘Ah, si, me llamó la atención que se quedó dormida, que no comió y que le duele la boca’. ¿Por qué no nos llamó? Le toqué la frente y vi que estaba volando de fiebre”.

Posteriormente, el hombre aseguró que desde la institución educativa le "enviaron un mail, a mi esposa y a mí, diciéndonos que habían estado llamándonos a ambos celulares y que no se habían podido comunicar. Que no correspondían a abonados en servicio. Otra mentira: con mi mujer seguimos teniendo los mismos números de celular y nunca existió un inconveniente con eso”, agregó en dialogo con TN.

Desde el establecimiento educativo indicaron que la respuesta final la entregará el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires aunque “ante la falta de una normativa al respecto es la escuela la que decide si un aparato tecnológico puede ser utilizado o no en el aula”.

“Le comunicaron a los padres que si su hija se siente mal tiene que decírselo a su maestra y ella se encargará de llamarlos”, culminaron desde la cartera educativa.

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