COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR / Informe exclusivo) - En un comercio de elementos tecnológicos se escucha la recomendación del vendedor: “tal vez en un par de días, cuando el dólar se estabilice, el precio mejore un poco, pero ayer subió mucho en relación a lo que valía el viernes”. En negocio de materiales de la construcción se dejaron de vender determinados productos, hasta nuevo aviso. En los combustibles ya se habla de un 5% de aumento. Y en los comestibles, las harinas y aceites llevarán a las góndolas el nuevo precio de oportunidad que ofrece la comparación con la exportación de granos. En distintas proporciones, la devaluación que ronda el 25% desde el lunes terminará impactando en los precios de la vida cotidiana, tal como muestra la experiencia reciente, aun cuando no

Para el economista Facundo Ball, el cambio de las variables financieras ya permite avizorar una inflación anual superior al 50%, o incluso mayor, a partir de la inestabilidad cambiaria. “Los mercados esperan saber qué hará Fernández en caso de ganar”, explica el docente universitario, quien también reconoce: “Incluso las variables pueden empeorar más, el riesgo es que se tomen malas decisiones en lo que queda del gobierno actual. Pero las señales para generar tranquilidad y bajar la incertidumbre las tiene que dar el candidato ganador hasta ahora”.

La fuerte corrida cambiaria provocó reflejos en distintos sectores de la actividad comercial y empresaria local. Desde ventas canceladas en empresas dedicadas a servicios petroleros, por ejemplo por no contar con precios de un determinado repuesto importado, hasta precios remarcados para cubrir mayores costos de reposición, aun en casos en que no se trata de un producto totalmente importado.

Así, si bien es entendible que un insumo de computadora importado haya elevado su precio en forma casi automática en una cadena nacional dedicada a ese tipo de insumos, parece menos lógico que otros productos que no dependen del dólar, igualmente sufran incrementos en porcentajes variables.

En ningún caso el aumento debería ser el total de la devaluación, que desde el lunes acumuló un 20 ó 25%, pero la realidad es que muchas pymes no conocen cuál es el componente en dólar de sus costos”, explicó el secretario de la Cámara de Comercio, Alexis Tögel. Sin embargo, el pequeño o mediano comerciante también busca cubrirse: “Tampoco se puede vender un producto sin la certeza de que se podrá cubrir el costo de reposición”.

El intendente Carlos Linares dio un ejemplo de especulación que suele encontrarse en estas circunstancias: relató que en el club Huracán estaban por adquirir un piso flotante, cuando se les informó que el precio sería mayor al acordado previamente, por los movimientos del dólar: “¿Cómo van a cambiar el precio, si la madera se produce en el país? Si me dijeran que es por el transporte, los precios de los combustibles todavía son los mismos que la semana pasada”, mencionó como ejemplo, para pedir a los consumidores que estén atentes y no caigan en las maniobras especulativas.

En las góndolas se anticipa un 10%

Los supermercadistas ya avisaron a través de medios nacionales que la suba de precios será inevitable, aunque la duda es en cuánto. Si bien trasciende que los reacomodos no serían inferiores al 10%, ese piso podría elevarse en la medida que el producto tenga mayor vinculación con el dólar, tanto para importarlo como para exportarlo.

En  el segundo ejemplo se inscriben los derivados de granos, como girasol y maíz, que al obtener una mejor recompensa de mercado externo por el mayor tipo de cambio, se transfiere también al mercado interno el llamado “costo de oportunidad”. Así, no será extraño que los productos que eleven rápidamente sus precios sean el aceite y la harina, dos elementos esenciales de la canasta básica alimentaria.

Combustibles subirían 5%

Por otra parte, desde ámbitos empresarios petroleros también se dejó trascender que los precios de la nafta y gas oil podrían subir en el orden de un 5%, considerando que ya habían postergado el aumento a comienzos de agosto, para alinear sus precios con el dólar.

También en este caso se apunta a lograr la paridad de importación: si bien los combustibles se producen en el país, con petróleo producido en las áreas explotadas en su territorio, las tarifas internas buscan alinearse con lo que costaría importar un litro de combustible, de allí que se hace la comparación frente a la evolución del dólar, además de los componentes impositivos que se actualizan trimestralmente en base a la inflación.