El Club Atlético Chimpay, una institución emblemática para la comunidad, estuvo al borde de la quiebra debido a un complicado litigio judicial. Sin embargo, la solidaridad y el compromiso del pueblo junto con el apoyo decidido del gobierno provincial lograron evitar su cierre.

El conflicto se remonta a una lesión sufrida por un jugador del club en 2008, que desencadenó un largo proceso judicial con altos costos legales que pusieron en riesgo la viabilidad financiera del club. Después de años de incertidumbre, la situación llegó a un punto crítico, con la posibilidad real de rematar la institución.

Ante esta amenaza, la comunidad de Chimpay no se quedó de brazos cruzados. Convocó a una masiva movilización y demostró un apoyo abrumador al club, consciente de su importancia como centro de actividades deportivas y sociales en la localidad.

El llamado de auxilio llegó al gobierno provincial, que respondió con prontitud y determinación. El gobernador Alberto Weretilneck se comprometió públicamente a asumir los costos del juicio y evitar así el remate del club. Su mensaje fue claro: "Los sueños no se rematan".

La intervención del gobierno provincial no solo garantiza la supervivencia del Club Atlético Chimpay, sino también la estabilidad de otras instituciones deportivas afectadas por esta situación, como el Club Darwin y la Liga Avellaneda.

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