RÍO GALLEGOS (ADNSUR) - "Estamos pidiendo la extensión del horario de delivery y de la modalidad de take away, un cronograma de apertura y la revisión de los sistemas de asistencia para que sean funcionales y aplicables a las particularidades de la actividad", dijo a Télam Paulo Lunzevich, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos de Río Gallegos.

El dirigente explicó la decisión del sector de "pasar a la acción ante la falta de respuesta a los pedidos realizados en el último mes, porque la situación es muy compleja. Este fin de semana se expuso el estado crítico de la economía de las empresas, y que si no cambia el escenario en estos meses la mayoría tendría que cerrar”.

Según indicó, entre empresarios y empleados, son alrededor de 1.000 familias que dependen de la hotelería y la gastronomía en Río Gallegos.

"Hay mucha angustia y mucha incertidumbre", aseguró el dirigente, e informó que al menos cinco locales, entre confiterías y restaurantes y hoteles y alojamientos cerraron sus puertas y cerca de 70 trabajadores perdieron su empleo.

Lunzevich consideró que “quedó expuesto el tamaño del sector”, que está afectado por las restricciones en el marco del ASPO que rige en esta capital desde el 1 de agosto, sin posibilidades de apertura.

Entendemos la situación en la que estamos y por eso fuimos muy cuidadosos”, dijo por la caravana de al menos un centenar de automóviles que se concentraron en la rotonda Samoré y recorrieron la ciudad, pasando por el Municipio y la Casa de Gobierno.

El dirigente añadió que siempre han sido "responsables, pero llega un momento en que el sector está muy complicado y no tiene más margen para aguantar esta situación”.

"El cierre de más empresas sería traumático para todos", concluyó.