“Me considero un militante de la causa Malvinas”, dice Roberto Picardi, el veterano de guerra que está última semana visitó Comodoro Rivadavia para conectar con su pasado y encontró historias clínicas que habían sido rescatadas de la basura. Su historia habla por sí sola. Picardi fue presidente del Centro de Veteranos de Lomas por 25 años, en 2008 inauguró el primer museo de la provincia de Buenos Aires e impulsó la oficina de atención del Veterano de Guerra en PAMI, área que luego se transformó en el Programa Nacional del Veterano de Guerra. Además, según cuenta, fue el autor de la ley 24.310 sobre “Altas de Pensiones vitalicias por incapacidades sufridas como consecuencia de la Guerra de Malvinas''.

La última semana, en el marco de un viaje personal por la Patagonia, Roberto estuvo en Comodoro Rivadavia y aprovechó el viaje para recopilar información que luego publicará en un libro donde quiere plasmar su historia. Es que en 2017, junto a un grupo de Veteranos de Guerra que trabaja en la UGL Lanús, publicó un libro sobre las experiencias de cada uno. En su caso habló sobre la salud de los veteranos tras la guerra, y las repercusiones fueron tan buenas que ahora quiere contar su propia historia.

Ese trabajo lo trajo a la ciudad donde alguna vez estuvo internado tras ser herido en combate. Pero vamos al principio.

Roberto esta última semana visitó Comodoro y dialogó con ADNSUR.
Roberto esta última semana visitó Comodoro y dialogó con ADNSUR.

Roberto tenía solo 18 años cuando fue a Malvinas. Faltaban siete días para que se vaya de baja del Regimiento 7 Coronel Conde cuando se produjo la recuperación momentánea de las islas. Por esos días estaba acuartelado en el Regimiento 3, a donde lo habían trasladado por las marchas contra el gobierno que impulsaba el líder de la CGT Saul Ubaldini, bajo la consigna “Pan, paz y trabajo”. Sin embargo, luego volvió al regimiento y quedó acuartelado, hasta que el martes 13 de abril comenzó su viaje a Malvinas.

Roberto recuerda que primero fue en colectivo al Palomar y luego a Río Gallegos en avión. Desde esa ciudad partieron a Islas Malvinas, donde estuvo hasta el 12 de junio.

En las islas, Roberto prestó funciones en diferentes lugares. Estuvo en el puerto, en el aeropuerto, pero también en Moody Brook, en la bajada de Monte Longdon junto a la compañía B del Regimiento 7.

El veterano recuerda que el 10 de junio comenzó a sentir que aumentaba la intensidad del bombardeo. Faltaban solo tres días para el final de la guerra y las tropas inglesas avanzaban ganando terreno. En la noche del 11 de Junio, Roberto y su sección entraron en combate contra el regimiento de guardias escocés y al otro día por la mañana fue herido; una esquirla de una ráfaga de bombardeo le hirió la pierna izquierda.

De inmediato fue trasladado al puesto de socorro y luego al hospital de Puerto Argentino. Esa misma noche, junto a otro grupo de heridos, fue sacado de las islas bajo las ráfagas de fuego enemigo. 

Roberto recuerda que el avión que lo trajo al continente primero paró en Río Gallegos, donde se bajaron algunos heridos, y luego continuó camino a Comodoro Rivadavia y él fue trasladado al Hospital Regional.

Historias clínicas de guerra en la basura: un veterano de Malvinas que visitó Comodoro para conectar con su pasado y terminó rescatándolo

De su paso por el elefante blanco poco recuerda. Sin embargo, sí que solo fue una escala en todo su periplo. “No sé cuántos días estuve, pero sé que de acá me trasladaron en un focker al hospital de Puerto Belgrano y de ahí en micro ambulancia al Hospital de Ejército de Bahía Blanca. Después estuve en Campo de Mayo, donde me escapé porque estaba cansado de estar internado”.

Tras huir del hospital, Roberto volvió al regimiento para una formación. Sorpresivamente ese día les devolvieron el documento y les dieron la baja. 

En su caso, su regreso a la vida civil fue con trabajo. Poco tiempo después de la guerra entró a PAMI, donde se jubiló en 2019. Allí fue el impulsor de la oficina de atención al Veterano de Guerra y de la ley sobre “Altas de Pensiones vitalicias por incapacidades sufridas como consecuencia de la Guerra de Malvinas''. Además, en 2017 impulsó a sus compañeros a escribir un libro en base a sus testimonios. Él eligió hablar de salud tras la guerra.

La experiencia fue tan buena que ahora quiere repetirla con su propia historia, aprovechando todo lo que recuperó de las islas la noche previa a ser herido. Es que en medio de los ataques dejó su puesto y fue a su carpa y recuperó dos latas de raciones, el manojo de cartas que había recibido en Malvinas y la bolsita de curaciones que tenían que usar en el casco. 

Ese material, más la entrevista que realizó la enfermera que lo atendió en el Hospital del Ejército y lo que pudo encontrar en Comodoro serán parte de la publicación

Seguramente habrá un párrafo aparte para las historias clínicas que encontró en el Centro de Veteranos de Guerra que hoy preside Juan Pérez. Es que en busca de su propia historia clínica Roberto fue al Hospital Regional pero no la encontró. Y cuando fue al Centro de Veteranos se llevó una gran sorpresa.

“Le dije a que había venido y me dijeron que tenían guardada en una caja varias historias clínicas que hace un tiempo atrás habían ido a parar a un basural. En un momento pensé que podía estar la mía, pero era una lotería que justo mi historia sea la que hayan rescatado. Nos pusimos a revisar cada una y la tercera que sacamos fue la de mi compañero de carpa. Fue muy emocionante”, admite aun con brillo en los ojos.

Algunas de las historias clínicas que fueron tiradas en el basural.
Algunas de las historias clínicas que fueron tiradas en el basural.

Roberto se llevó un total de 9 historias clínicas. Todas pertenecientes a algunos de sus compañeros de regimiento, algo que lo emociona. “El destino quiso que me encontrara con Juan y con Luis y puso en mis manos estas historias clínicas. Los dueños se van a sorprender de saber que existen. Es muy emocionante porque ni sabíamos que existían, suponíamos que estarían en algún archivo del Ejército y las encontramos acá”, dijo con emoción.

Según contó Pérez, las historias fue recuperadas hace más de 5 años en el basural Municipal, luego que se enteraron, “por intermedio de un veterano de guerra que se jubiló en el Hospital Regional”, que habían hecho una serie de modificaciones en el edificio y habían tirado historias clínicas,; entre ellas “la de los soldados heridos o con otras patologías que habían sido internados en el 82”.

“Nos enteramos que habían ido a parar al basural. En ese momento hicimos una nota repudiando ese acto y nos dijeron que era un material que no habían clasificado porque estaba todo junto con el resto del material. Nos enteramos que habían sido tiradas en el basural municipal y nosotros fuimos y pudimos recuperar esas historias. Recuperamos dentro de una caja varias historias clínicas, las tuvimos que sacar debajo de la tierra y las trajimos acá y las tenemos guardadas”.

Para Pérez, a solo unos días del 40 aniversario del inicio de la guerra, es emocionante que Roberto haya podido encontrar ese material. “Es importante que se lleve las historias clínicas de sus compañeros, son un tesoro que teníamos guardado ahí, y que vaya a parar a la persona que corresponde es algo muy movilizante”.

A pesar de que no pudo encontrar su historia, Roberto se fue contento; recorrió el segundo piso del Hospital donde estuvo internado, encontró un valioso tesoro para muchos de sus compañeros y pudo reconstruir parte de su historia, aquella que buscará plasmar en un libro, para seguir malvinizando y militando la causa Malvinas, su gran orgullo.

Juan, Roberto y Luis en el exterior del Centro de Veteranos de Guerra donde dialogaron con ADNSUR.
Juan, Roberto y Luis en el exterior del Centro de Veteranos de Guerra donde dialogaron con ADNSUR.
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