COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - El 1 de junio de 1966 diario Crónica publicaba en primera plana “Docentes privados, seis meses sin cobrar se reunirán para buscar soluciones”. En apariencia, el conflicto sólo afectaba a los docentes de escuelas privadas de la ciudad que no recibían en término las asignaciones que debía enviar el Ministerio de Hacienda para pagar a docentes y profesores. En este marco de conflictividad, determinan enviar un telegrama a las autoridades nacionales expresando su preocupación por la situación, adherir a un paro nacional y dar los primeros pasos para la formación de una agrupación gremial que nuclee a los docentes privados de la zona.

La gráfica local señala que “lo que ocurre tiene visos de increíble pues cada hora de cada día se está escuchando en las esferas gubernamentales que la enseñanza es la principal preocupación y otras verdades por el estilo que se estarían llevando a la práctica al pié de la letra”. 

En este marco de desencuentros con el gobierno, los docentes del Colegio María Auxiliadora, “Domingo Savio” y “Dean Funes” reclaman “una urgente salida”,  el “pago inmediato de lo atrasado y la regularización en el futuro” a fin de evitar una medida que podría afectar a los más de 4 mil niños y adolescentes que asisten a estas instituciones privadas.

Como un espiral

Se dice que la historia no avanza en forma lineal empujada por el progreso, sino en forma de ciclos que se repiten, con idas y vueltas. La misma percepción la tienen bibliotecarios y archivistas locales que dicen leer y clasificar temas que se repiten año tras año. 

Así como el planteo por la escasez de agua fue y sigue siendo una constante desde la gestación misma de la ciudad de Comodoro Rivadavia, las huelgas, paros y reclamos docentes se repiten como un ´deja vu´ en la historiografía local. 

El 6 de junio de 1966 el Comité Unificador Docente de Acción Gremial (CUDAG) y la Federación Docente de Chubut (FDCH) convocaban a una huelga de diez días, mientras tanto, los docentes alertaban sobre el riesgo que corría la continuidad del ciclo lectivo. “Se adeudan cinco meses atrasados más los aumentos por incrementos de índice de asignación familiar y otros conceptos producidos desde marzo de 1965”.  “Si no cobran pronto deberán buscar otro trabajo, paralizando las tareas que cumplen”, señala un titular destacado de diario Crónica.