BUENOS AIRES (ADNSUR) - Omar Tabarez en 1982 tenía 19 años, era el cabo primero de la banda del Regimiento de Infantería 25 de Sarmiento y su función era hacer los toques reglamentarios. Por eso llevaba bajo el brazo el estuche con su trompeta.

Sin embargo, al finalizar la guerra, un escocés se quedó con su instrumento como trofeo. En 2010, ese hombre llegó hasta la puerta de su casa para devolvérselo. Y luego Omar participó de un emotivo homenaje. 

Su historia fue recuperada por TN, donde contó cómo fue su paso por las islas.

”Ni bien pisamos tierra, toqué una diana de gloria, que expresaba un momento de júbilo porque llegábamos a recuperar nuestras islas. Después, nos dirigimos al pueblo, que estaba más al sur. Mi función era todas las mañanas tocar la marcha regular para el izamiento de la bandera, y cuando el sol se escondía, daba el toque para el arrío. Además de la música, me ocupaba de custodiar la bandera. Dormía conmigo”, contó detalladamente.

Omar asegura que “al principio, pensábamos que era un ejercicio, nos habíamos preparado para hacer una maniobra, pero la sorpresa fue que realmente íbamos a la guerra”.

El ahora profesor de música recuerda cuando recibieron la información de que los británicos habían zarpado rumbo a Malvinas. “Tuvimos que volver a la zona del puerto y ubicarnos en diferentes puestos de defensa. Yo no tenía ningún objetivo que cumplir, sino estar siempre listo para cuando me llamaran”.

“El 1°de mayo, a las 4.45 escuchamos un estruendo. Eran las bombas que empezaban a caer. Nos levantamos y miramos para todos lados. Estábamos muy expuestos, no sé cómo pudimos salir. Corrimos y nos tiramos abajo de una excavadora para refugiarnos. Sonaban las antiaéreas, ahí empezó el infierno. Temblaba entero. No sabíamos para qué lado agarrar, mirábamos para arriba. Solo recuerdo que el jefe de regimiento nos decía ‘no miren para arriba, miren para adelante’. A mitad de camino me acordé de que había dejado la bandera en el galpón y salí corriendo a buscarla. En un segundo, pasé del miedo a un acto de arrojo. Me encomendé a Dios, agarré la bandera y corrí hasta entregársela al jefe del regimiento”, recordó.

El 14 de junio, con la rendición de las tropas argentinas, los ingleses empezaron a embarcarlos hacia el continente. "Nos llevaban a Puerto Madryn. Antes de subir al barco, nos revisaban para saber que llevábamos. Cuando llega mi momento, un británico escocés - después se enteraría que se trataba de Tony Banks- me hizo entregarle la trompeta. Debió haber pensado que llevaba un fusil. Con la autorización del jefe del operativo, me arrebata el estuche, pero para su sorpresa, se encuentra con que adentro estaba el instrumento musical. Él quiso devolvérmelo, pero no lo dejaron y se quedó con remordimiento. Tiempo después, le llegó el relevo de Malvinas y volvió a Escocia con su trofeo de guerra, que dejó en un museo privado”, señaló.

El instrumento estuvo en exposición durante 15 años. Cuando murió el dueño del museo, lo llamaron para informarle que pasara a buscar la trompeta. Se la entregaron y, antes de irse, se dio cuenta de que faltaba la libreta musical. Banks sabía del valor inconmensurable de la libreta manchada con tierra de las islas. En la primera hoja decía: “Cabo primero músico Tabarez Omar René” y decidió devolversela.

Así el último 13 de marzo, Omar viajó invitado junto a un contingente de familiares de los caídos y tocó el toque de silencio frente a las tumbas de los héroes argentinos en el cementerio de Darwin. Allí recordó el momento más triste: el de despedir a cuatro compañeros que habían muerto: el teniente Dachary, el sargento primero Blanco y los soldados Lamas y Diarte.

“Uno quiere que llegue a lo más profundo de quien lo está escuchando. Volvieron a mí los momentos de miedo. Si teníamos que morir por la patria íbamos a hacerlo. Nosotros fuimos a defender nuestra soberanía y al pueblo argentino. Si los que estuvieron en el poder nos engañaron o no, es otra cosa”.