COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Por estos días a Verónica Cortes Santinelli (38), es más fácil verla con barbijo, antiparras y EPP que sin el equipo de protección para el coronavirus. La epidemióloga del Área Programática Sur está en la primera línea de batalla y en los últimos 16 días trabajó a destajo con el Plan Detectar que llegó a los barrios Stella Maris, Máximo Abásolo, Standard Norte, Caleta Córdova y las localidades de Rada Tilly y Sarmiento. Incluso este sábado formó parte de la delegación que estuvo en la ciudad de los lagos.

Además de Epidemiología y odontóloga, Verónica es madre de “Bauti”, un pequeño de cuatro años que no reniega de usar barbijo y que como muchos niños tuvo que adaptarse al encierro y la soledad que impuso el coronavirus.

Este domingo, día de descanso para ella, podrán pasar su día juntos y disfrutar de un Día de la Madre diferente, pero no menos especial.

 

 

Verónica nació en Rawson, hizo la primaria en el Colegio María Auxiliadora y la secundaria en el Instituto Don Bosco. Cuando cumplió los 18 decidió estudiar odontología y eligió Córdoba para hacerlo. Y una vez que se graduó decidió seguir su vida en Buenos Aires, donde realizó una maestría en Epidemiología, Gestión y Política de Salud en la Universidad Nacional de Lanús -fue la única odontóloga de la cohorte- y también trabajó como voluntaria en la Villa 2124.

Hace 8 años ella sintió que era momento de volver a la Patagonia. Mandó su currículum al Ministerio de Salud de Chubut y a los dos días recibió un llamado mediante el cual le ofrecieron un cargo en Comodoro; Playa Unión estaba más cerca. 

Cuando quedó embarazada de "Bauti", hace unos cinco años, Verónica trabajaba en la salud pública, daba clases en escuela secundaria y cursos de extensión en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. También estaba preparando su tesis de maestría, que finalmente rindió dos semanas antes de tener a su pequeño, toda una anécdota de vida.

“Estaba trabajando de lunes a sábado todos los días y tuve que bajar de quinta a cero porque claramente no podía con todo. A dos semanas de tenerlo yo estaba rindiendo mi tesis de maestría. El obstetra estaba enojado porque me había planteado qué necesidad tenía de rendir mi tesis de maestría, pero yo sabía que después de tenerlo todas mis energías iban a estar concentradas en él y me iba a costar mucho rendir la tesis, con lo que significa la tesis de un máster. Entonces sabía que era ese el momento, me tomé un avión, me acompañó mi mamá y rendí con una panza gigante. Luego nació él”.

 

 

En febrero Verónica comenzó a trabajar en la prevención del Covid. Ese mes dio la primera capacitación, a pesar que en Argentina no había casos y solo se miraba lo que sucedía en Europa. 

En diálogo con ADNSUR admite que no es sencillo ser madre y trabajar en salud en este contexto. “Cuesta bastante, pero se puede. Creo que todas las madres profesionales de la salud nos pasó en este contexto que tuvimos que inevitablemente nos tuvimos que correr un poco del rol de mamás por la cantidad de horas realizadas en este contexto de pandemia, porque claramente la situación nos sobrepasó y estamos tratando de adaptarnos, pudiendo coordinar y tratando de estar”, explicó.

“En mi caso Bauti tiene una niñera en los horarios que no estoy. Pero la mayor complejidad es no poder tener la familia cerca para que alguien pueda cuidar a tu hijo cuando vos tenés que salir a trabajar, pero uno siempre tiene amigas que me ayudan un montón”, dijo agradecida.

A las horas de trabajo se suman los cuidados que debe tener al llegar a casa. En ese sentido, asegura que desde marzo montó su propia área sucia para higienizarse, más aún en estas últimas dos semanas donde la exposición al virus aumentó con el Plan Detectar.

“Hoy tengo todo un protocolo de ingreso a mi casa, en cuanto a todo lo que traigo, desde la ropa, hasta el lavado de manos, desinfección de cartera, celular, llaves. Lo tengo incorporado y naturalizado, En este momento tengo muchísimo exposición al virus porque también hisopo, estoy en laboratorio y en las tareas de coordinación, entonces tengo que extremar las medidas”.

Al hablar de 'Bauti' a Verónica se le llena la voz de orgullo. Asegura que mucho no entiende de lo que sucede, pero usa barbijo sin renegar de él y se adaptó rápidamente a los cambios que impuso la pandemia. 

“Bauti es un nene que estaba muy acostumbrado a estar todo el tiempo afuera, a salir, iba a jugar a la casa de sus amiguitos, tenía actividades deportivas, así que como que fue muy de golpe, pero el poder de adaptación que tuvo fue buenísimo, mejor de lo que esperaba. Yo siempre le cuento lo del bicho, por suerte nunca tuvo problemas con el tapabocas, cuando salimos de casa se lo pone y lo usa sin ningún problema. Pero por suerte se adaptó bien a esta situación”.

Verónica este domingo podrá descansar y pasar el día con 'Bauti'. A la distancia seguramente saludarán a su madre, una oceanógrafa doctorada en biología, a quien no puede ver desde febrero, a pesar que la veía cada 15 días. Mejor que nadie sabe que son tiempos de tener paciencia, adaptación y sobre todo prevención.