Desde hace un par de meses el misterio rodea el hallazgo de un minotauro en el fondo del lago Mari Menuco, en Neuquén. La escultura con forma humana y cabeza de toro está a seis metros de la costa y a cuatro de la superficie. Mide metro y medio de alto, pesa 250 kilos, y un candado cubre su pecho.

No fueron pocos los visitantes del lago que denunciaron esta presencia.

Uno de ellos contó que había salido en kayak el domingo 10 de abril cuando observó que debajo del agua había “algo”. Giró con su kayak y volvió para ver si esa roca tenía algún parecido. “Y ahí lo vi, era un minotauro. Primero me agarró miedo. Viste que hay muchos mitos sobre el agua y todos nos reímos, pero creo que algo cierto hay. O por lo menos, en ese momento, todas las dudas que tenía sobre los seres sobrenaturales, se confirmaron. Era un minotauro”, dijo, ya entre risas y con la tranquilidad de que aquel ser estaba hecho de hierro y cemento.

Cuando lo vio por primera vez, tuvo el impulso de salir a toda velocidad hacia la costa. De escaparse. Luego, se relajó. A metros de él, había padres e hijos jugando en el agua, mientras estaba encima de un minotauro. Nadie, además de él, sabía de su presencia y eso lo alegraba. “No sé muy bien por qué”, respondió.

Dijo que intentó bajar del kayak y acercarse, pero “no se animó”. Regresó a la costa, habló con uno de sus primos y juntos regresaron al lugar. “No me creía. Al principio me decía que lo estaba jodiendo, cosa que podía ser real, pero le insistí tanto que gané. Nos subimos y fuimos, estábamos re cerca”, relató.

Encontraron un minotauro en el fondo de un lago patagónico y crece el misterio

Al llegar, la impresión de su primo de 18 años fue la misma. “Le vi su cara de susto y me reí. Le dije 'viste que no me creías, ahí está' y aflojó un poco”, siguió. El susto pasó. Se tiraron al agua e intentaron sumergirse, pero no llegaron a tocar la escultura. Ninguno de los dos estaban preparados, ni tenían los elementos para poder hacerlo: ni patas de rana, ni peso, ni el estado físico.

“Pero pudimos contemplarlo y eso es lo bueno”, dijo el joven de 23 años, que durante los fines de semana siguientes regresó a esa zona y se obsesionó con el tema. “Después de ese día, me volví fanático del agua”, dijo.

Tras 14 días del primer contacto con la escultura, regresó al lago Mari Menuco. 

La expectativa de esa jornada era poder descender lo más cerca del minotauro. Si bien se subió al kayak y lo intentó, no lo logró. “Por ahí quien creó la escultura, lo ideó en esto para que solo se pueda contemplar desde arriba, sin la necesidad de bajar”, dijo Cristian.

Tras intentarlo en varias oportunidades, uno del grupo de amigos se cansó de tantos intentos y se alejó unos metros del minotauro. Segundos después, empezó a los gritos. “Ahí nos dimos cuenta de que había otra escultura. Ese momento fue una locura”, relató.

Encontraron un minotauro en el fondo de un lago patagónico y crece el misterio

Según describió, era una cara que sale del suelo. Del mentón a la frente hay un metro cuarenta. Y de ancho tiene un metro, aproximadamente. Boca abierta, labios marcados y tiene una palabra en cada uno de los pómulos: “Viaje eterno”.

“Imagínate cómo estábamos. Se celebró el nuevo hallazgo”, dijo, que en el lapso de dos meses encontró dos nuevas esculturas: un minotauro y luego, una máscara.

Si bien durante las últimas semanas no regresaron al lago por las bajas temperaturas, tanto él como su grupo de amigos está a la espera de que pasen las estaciones más frías del año y poder volver a verlas.

“Además, me enteré que están cerca de otra escultura sumergida que es en homenaje a Cantalicio Luna”, aseguró.

Esta tercera escultura se sumergió hace varios años y, según se cree, era la única de esa zona. El buzo Luis Stefoni había asegurado en medios locales: “Hace mucho tiempo está dando vueltas o circulando la actividad alrededor de esa cabeza. En su momento ignorábamos de dónde provenía, pero nos enteramos de que era un homenaje a Cantalicio Luna, pero realmente es curioso el lugar en que se encuentra y que no está a la vista de nadie. Pero no deja de ser un detalle de color, en la actividad que nosotros practicamos”.

En tanto, día a día se alimenta la intriga de saber cómo y quién sumergió esas esculturas.

Con información de La Mañana

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