PUNTA ARENAS (ADNSUR) - Las sucesivas devaluaciones del peso provocó la caída de visitantes argentinos en Punta Arenas,  y aseguran que prácticamente desaparecerá con el 30% de incremento del dólar turista.

Fuentes del sector comercial aseguran que lejos están los tiempos en que Zona Franca estaba repleta de vehículos con patentes negras y con argentinos haciendo esfuerzos por llevarse enormes pantallas de LCD a sus ciudades. Ahora, la presencia ha bajado considerablemente, porque el cambio de moneda ya no les es tan conveniente como antes.

Aseguran que la nueva medida del llamado “dólar turista” podría llevar, prácticamente, a la extinción de los compradores argentinos en su país.

El presidente Alberto Fernández anunció un alza en los impuestos para quienes compren en el exterior, de un 30%, cuando son con tarjeta de crédito. Pero como el dólar tampoco está tan favorable, las variables resultan cada vez más perjudiciales para los argentinos en Chile.

“El impuesto supuestamente este fin de semana no iba a estar, se supone que a partir del fin de semana que viene, y por eso venimos igual. Realmente, si se aplica el impuesto, yo desde mi lugar, no vendría, no es conveniente. Aunque siga habiendo diferencias a favor, entre el gasto de combustible y demás, no nos convendría. Hasta ahora sí nos es favorable. Venimos seguido, dos o tres veces al año”, afirmó una argentina de compras en Punta Arenas a La Prensa Austral.

Otro turista argentino señalo que comprar a Punta Arenas “nos conviene hasta cierto punto, en algunos artículos sí, otros no. En los electrónicos nos conviene, pero ropa y comida está bastante caro para nosotros, porque el cambio está muy bajo. Con este impuesto hay que ver, el gobierno recién está empezando. Además, que uno viene a distraerse uno o dos días, pero ahora va a costar más”, lamentó.

Asimismo, otra turista que llegó desde la provincia de Santa Cruz reconoció que, en algunas cosas, como la electrónica, “aún nos conviene, pero lo que está muy, muy caro es el hospedaje, o sea, no es que esté caro, sino que el cambio nos ‘mató’; el combustible también”.