COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - A 25 años del colapso a la altura del cerro Chenque, el ala “este” –por donde pasa la ruta que une por la costa al norte y sur del país- continúa siendo un lugar de circulación “de alto riesgo”. Sobre el faldeo sur –que da a calle Sarmiento- en cambio, se logró su estabilización a partir del trabajo de contención y aterrazamiento, lo cual evitó una catástrofe mayor y el deslizamiento de barro y agua en el casco céntrico durante el temporal que se produjo en Comodoro Rivadavia en 2017, según comentó el geólogo e investigador Nestor Hirts. en diálogo con ADNSUR.

EL ALERTA QUE NADIE ESCUCHÓ

"Nosotros pasábamos cotidianamente (por el lugar donde se partió la ruta) y vimos en el cordón cuneta y los costados indicios de inestabilidad. Tomamos algunas imágenes y fuimos a alertar al secretario del municipio de ese entonces de que había movimientos. Uno no puede dar precisiones de día y hora en el que se iba a caer, pero ya había evidencia de que había iniciado un movimiento importante definitivo, que no retrocedía”, recordó Hirts quien dedicó varias investigaciones al estudio de este fenómeno.

 

En la madrugada del 12 de febrero de 1995, se produjo una “reactivación de un antiguo deslizamiento que ya de principio de siglo pasado se venía visualizando en fotos. En 1969 tuvo un proceso de reactivación importante y en el año 95 por supuesto fue el año más desarrollado de ese movimiento porque involucró material nuevo desde la cabecera”.

Consultado sobre la recomendación de frenar o “contener” dicho desplazamiento, Hirts opinó que “lo mejor es dejar que el evento se produzca, restringiendo el riesgo de las vidas, bienes, la circulación vehicular y dejar que el evento se produzca, ver la magnitud que tiene y en función de eso buscar la solución recomponiendo el talud nuevamente con una estabilización definitiva”.

 

La ruta nacional N°3, vía de comunicación principal que une los barrios de zona norte con el casco céntrico de la ciudad, se vio interrumpido por varios meses. El camino del Centenario era de ripio y no existía el Roque González, con lo cual trasladarse en vehículo de una zona a otra implicaba varias horas de viaje.

“Se hizo una habilitación provisoria con una obra pero además esa obra demandó varios meses y durante ese tiempo también el tránsito estuvo entrecortado y restringido a una mano o sea que hubo mucha dificultad por mucho tiempo. El tránsito pesado circulaba por un camino alternativo enripiado que conecta con la ruta 26 y localmente había un desvío principal que iba por barrio Saavedra. Fue dificultoso y la comunicación de la ciudad se vio interrumpida por muchos meses”, recordó Hirts.

 

En las primeras horas del domingo 12 decenas de vecinos se acercaban al lugar a observar la escena. Desoladora. “Era bastante catastrófico llegar acá y ver resaltos en la vertical de 5 metros de altura que comunicaban un bloque con el otro de la zona que se había desplazado. La ruta se desplazó unos 20 metros hacia el mar – el cerro tiene 212 metros -, eran 100 metros del talud, con todo el espesor de la ruta,  todo ese  material se había desplazado", recordó.

SOBRE LLOVIDO

El temporal de 2017 agregó un elemento más de gravedad al estado del cerro Chenque. “Sobre el faldeo sur hubo un comportamiento adecuado porque las aguas se encauzaron adecuadamente a través de los sistemas de drenaje. Pero hubo una consecuencia que fue la erosión de esos sistemas de drenaje que todavía no estaban protegidos. La obra quedó inconclusa en la parte inferior del talud. Sí funcionó la baja caída de agua y barro sobre la ciudad. Lluvias mucho menores generaron trastornos mayores anteriormente. O sea que efectivamente el faldeo sur funcionó adecuadamente”. 

 

En cambio, el  faldeo este –ubicado de cara al mar- no tiene ningún acondicionamiento para ese drenaje, salvo la alcantarilla que se tapó y fue insuficiente. El  fango se extendió sobre la ruta.

Ante la consulta de si continúa siendo una amenaza ese sector, el especialista opinó que seguimos circulando por un lugar que es de alto riesgo, en referencia exclusivamente al frente este. “El faldeo sur a instancias de que se entendió la necesidad de minimizar esa peligrosidad que tiene el cerro sobre la ciudad, se logró estabilizar a través del aterramiento y de los sistemas  de drenaje”, dijo. 

A 25 años de este hecho histórico que conmocionó a la ciudad, aún sigue pendiente una solución de fondo.