COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – Un posteo en las redes sociales, un pedido concreto y la solidaridad de quienes se pusieron del otro lado permitieron que una joven de Comodoro pueda cumplir el sueño de tener el viaje de egresados con sus amigas.

“Aldana”, como la bautizó el padre que decidió juntar dinero para que la amiga de su hija pueda cumplir su sueño, tenía que elegir: o la fiesta o el viaje. Su papá no podía costear ambas cosas pese a ponerle el lomo a la vida y este padre solidario, quien pidió no publicar su nombre, decidió hacer una rifa para alcanzar el objetivo.

Los interesados en colaborar solo tenían que poner entre 100 y 200 pesos y así logró juntar cerca de 35 mil pesos, más de la mitad del viaje. “El resto lo pondremos entre los allegados”, contó a ADNSUR.

La situación de “Aldana” es la de muchos jóvenes en estos de tiempos de inflación y crisis. El aumento de los productos y los servicios durante el último año repercutieron en el valor de las tarjetas de las fiestas de egresados y también en el costo de los viajes.

Para dimensionarlo basta con decir que un matrimonio para asistir a la fiesta del hijo o hija y que luego vaya al viaje de egresados necesita al menos 75 mil pesos, un monto difícil de costear en estos tiempos, y sin contar maquillaje, peinado, vestido y dinero que precisa la egresada para la ceremonia.

Desde las empresas de servicios de eventos aseguran que por el aumento de precios y costos no fue un año fácil para organizar fiestas.

Silvina Rementeria, quien junto a su hermano Jorge crearon hace 10 años DecoFiesta, admite que el 2019 no fue igual a otros años. “Fue un año difícil donde tuvimos que pensar en cómo brindar un servicio para que la gente pueda seguir accediendo, pero por suerte la gente decide seguir celebrando, quizás con un poco menos pero celebra igual”, contó a ADNSUR.

Martín Cuell, gerente de eventos y servicios de Ele, coincide con ella. “Fue un año de mucho trabajo, de mucho acuerdo, de muchas pruebas, tanto para el cliente como para nosotros, y también de incertidumbre, porque imagínate pensar una fiesta de 600 personas en marzo parecía imposible”, detalló.

 

 

EL IMPACTO DEL AUMENTO

Silvia aseguró que “las tarjetas aumentaron entre un 20 y 30 por ciento, y los costos hasta un 50%”.

“Las proyecciones no alcanzaron lo que teníamos esperado, pero la decisión de la empresa fue: ‘la calidad se mantiene y se resigna la ganancia’. Es así porque esto continúa y si pensamos en bajar la calidad perdemos clientes”, admitió.

La emprendedora, que inició con su negocio en Santa Cruz donde vivió de chica por el vínculo de su padre con la industria petrolera, asegura que ante “esta situación los papás optaron por elegir un servicio no tan completo”.

“Uno de los costos más importantes de una fiesta de egreso es la parte técnica: iluminación, sonido y pantallas led. Entonces resignan esa parte y el espíritu de la fiesta sigue siendo una reunión familiar, buena música y alegría. Así podes ofrecer un servicio con una tarjeta un poco menor pero resignas esa parte”, contó.

En este contexto, las empresas también tuvieron que pensar diferentes estrategias para que los estudiantes y sus familias puedan costear entradas que ascienden desde los 2200 pesos a los 4000. 

En Ele, por ejemplo, les dieron voucher para que puedan armar una rifa y sortear una cena. Mientras que en DecoFiesta, tal como hizo también la otra empresa, le prestaron el salón a los estudiantes para que realicen eventos.

Egresados del Colegio Universitario Patagónico (CUP) por ejemplo realizaron un mate bingo y una fiesta ochentosa, y lo recaudado lo destinaron a pagar parte de los gastos que demandó el egreso en sí.

“Eso a algunos les dio mucho resultado. Es un servicio más para los chicos porque entendemos que en esta situación les cuesta un poco más”, contó Rementeria.

PRECIOS ALTOS Y ACUERDOS

Cuell asegura que otro de los desafíos fue mantener los costos en un año en que los precios subieron constantemente. “Nosotros aumentamos en balance un 13,5% la entrada a comparación del año pasado, pero todo subió un alza impresionante; la mercadería la tenés un día a un precio y al otro es otro. Entonces hicimos acuerdos en enero y febrero y mantuvimos el costo durante el año a sangre y pulmón. No lo cambiamos porque la gente nos mantuvo la cantidad de personas. Lo que si este año tuvimos que indagar más en los planes de pago, extenderlos un poco más, dar más facilidades”, admitió.

Los egresos son un negocio en sí mismo. No solo para las empresas sino también para los proveedores, toda una cadena que produce a partir de los estudiantes. Es que como dice Cuell “si dejamos de celebrar los proveedores no venden y los prestadores de servicios tampoco. Entonces hablamos con los proveedores para que todo salga de la mejor manera”.

A los desafíos de las entradas, las empresas sumaron otros nuevos servicios que los chicos exigen: la comida, ya que a diferencia a unas décadas atrás, cuando el menú básicamente era una cena a la americana, ahora piden que haya platos para celiacos, veganos, vegetarianos e incluso hipertensos. Para Cuell “eso te hace crecer como servicio gastronómico”.

Por estos días, incluso anoche, hubo fiestas de egresados en diferentes puntos de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly. Para los chicos y sus familias fue la conclusión de una etapa y el paso previo, en muchos casos, del camino hacia la universidad o la inserción laboral.

Para “Aldana” también significó el sueño cumplido, estar presente y disfrutar de su fiesta, sabiendo que en 13 días partirá a su viaje de egreso; todo gracias a un padre que entendió que a los 17 no se debe elegir y a quienes se sumaron a esa movida solidaria anónima que solo persiguió ese deseo.