“El interior de la Patagonia está poblado de productores ovejeros más que de ninguna otra cosa. No hay otra actividad que garantice la soberanía hacia adentro como lo hace la ganadería ovina. Hoy, en nuestras provincias hay 5857 productores que tienen en promedio 1000 ovejas cada uno, mientras que hay que tener 3000 ovejas para ‘salir hecho’, y mínimo 4500 para tener rentabilidad. Así de fácil y abrumadora es la cuenta”, advierten los ruralistas patagónicos.

“La desastrosa brecha entre el dólar o­ficial con el que se cobra la lana, y el dólar real que defi­ne el aumento de los costos, ha puesto a miles de productores patagónicos en una situación angustiante de la que muchos, de­finitivamente, no pueden salir y terminan cerrando los campos”.

“El anuncio del Ministro de Economía de la Nación Sergio Massa, disponiendo por corto tiempo, un tipo de cambio especial para liquidación de soja es una discriminación injusta, arbitraria y que posterga el sinceramiento de la variable del tipo de cambio para producciones netamente exportadoras, como la lana. La economía regional de producción de lana, se encuentra peligrosamente atrapada entre el proceso inflacionario de sus costos, el crecimiento de la tasa de interés, el aumento paritario de salarios para todo el país, el desigual pago -sin contraprestación- del 20 % de zona desfavorable y un tipo de cambio absolutamente retrasado con respecto a las restantes variables”.

Las Federaciones de Sociedades Rurales de Chubut, Santa Cruz y Rio Negro emitieron un duro documento en el que advierte los perjuicios para el sector a raíz del retraso cambiario. Foto ilustrativa.
Las Federaciones de Sociedades Rurales de Chubut, Santa Cruz y Rio Negro emitieron un duro documento en el que advierte los perjuicios para el sector a raíz del retraso cambiario. Foto ilustrativa.

“En ese marco, resulta enojoso y discriminatorio, que se inventen tipos de cambio para determinadas producciones y se postergue o ignore a otras, con iguales o mayores problemas económicos y ­financieros”, añaden.

“En este punto se debe comprender que cualquier medida que no sea una mejora en el tipo de cambio que de­fine los ingresos del productor, no será más que un amargo acompañante de la angustia que vivimos. Los reintegros por exportación, los planes integrales para la ganadería, las líneas crediticias, los planes sanitarios, etc. no solucionan el problema. No cobramos dólares, cobramos pesos, entonces es urgentemente necesario que el tipo de cambio con el que nos pagan la lana tenga la evolución que tienen la inflación, el salario y el resto de los costos”.

“La lana no forma parte de la mesa de los argentinos. Del total que se produce, más del 90% se exporta. No formamos precio, sino que lo tomamos del mercado internacional y entonces el tipo de cambio resulta vital para enfrentar el constante aumento de todos los precios relativos que conforman los costos del sector lanero”.

“No pretendemos vivir de la dádiva, queremos estar incluidos en medidas concretas, sostenibles en el tiempo, realistas, que sinceren la economía y no que ignoren lo que les pasa a miles de productores, a los que la arbitrariedad del Gobierno los deja sin renta y los hunde en la decadencia”.

“Sin rentabilidad no hay ganadería ovina posible”.

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