Luego de varias semanas de incendios descontrolados en Corrientes, finalmente llegó la lluvia a la provincia norteña, despertando la esperanza y emoción en los bomberos y vecinos de la zona.

Durante la tarde, decenas de brigadistas de todo el país debieron abandonar la zona de Santo Tomé producto de la llegada de una tormenta eléctrica acompañada por un fuerte diluvio.

“Ole lé, ola lá, si esto no es Bomberos, Bomberos donde está”, se les escuchó cantar a los bomberos de la zona en un video difundido en redes sociales, festejando la tan ansiada ayuda climática.

Del Instagram de mrjuandata

La lluvia, cabe descatar, arribó en el momento más crítico del incendio en San Benito, y en un principio hubo temor de que la caída de un rayo pudiera complicar aún más las cosas.

“El problema es que en el resto de las estaciones está tirando menos de 10 milímetros, sobre todo la zona centro donde están los focos del Iberá. Aunque la masa de nubes sigue estando y tenemos la posibilidad de que siga descargando algo, ojalá se dé”, afirmó sin embargo al respecto Jorge Heider, director de Planificación y Prevención del Servicio, que depende del Ministerio de Ambiente nacional, en diálogo con Infobae.

De igual forma, los expertos remararon que 50 o 60 milímetros podrían bastar para que los focos se apaguen. “Y que no sean tan de golpe para que la humedad penetre bien en el mantillo que se genera, un material muerto acumulado, con eso cambiaría la historia bastante”, detalló Heider.

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