COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR / Informe Exclusivo) - Referentes comerciales de la ciudad coinciden en que la quita del IVA ha logrado atenuar los traslados de la devaluación hacia los precios, pero de todos modos la presión sobre estos se mantiene, habiendo subido en distintos porcentajes, según el producto de que se trate, pero por debajo del 30% -salvo en el caso de las harinas- que acumula la devaluación ocurrida desde el último 10 de agosto. En medicamentos, dependiendo del laboratorio, hubo actualización de precios de entre 8 y 10%, mientras que los genéricos subieron un 20%.

Uno de los primeros productos que verificó incrementos de precios es la harina, a partir de la suba del valor del trigo en función del dólar. “El viernes (9 de agosto) habíamos hecho un pedido, pero el lunes el precio era un 25% superior, que bajaba al 15% si pagabas de contado”, explica Gabriel Barile, titular de una reconocida cadena de panaderías de la ciudad.

El empresario explica que por la baja del IVA sobre el pan, el efecto en los precios del producto hasta ahora fue neutro, al quitar un 21% de la carga impositiva, si bien en forma previa algunos valores se habían actualizado en el sector, por suba de insumos, en alrededor de un 5 a 10%. También advirtió fuertes subas en insumos como frutos secos, lo que seguramente impactará en productos como el pan dulce.

Para Barile, además de la contracción de la demanda debido a la mala situación económica de muchos sectores sociales, los comercios afrontan un problema que por ahora no tiene control: “la venta en negro es un gran problema, porque nosotros tenemos 90 empleados y cumplimos con todas las cargas impositivas, pero vemos que hay muchos que trabajan totalmente en negro y sin ningún problema –cuestionó-. Tenemos un gran volumen de ventas, pero la rentabilidad queda muy reducida porque hacemos las cosas de modo prolijo y en blanco. Sin embargo, cada vez se vende más pan en la calle, sin ningún tipo de exigencias de seguridad e higiene, como sí tenemos nosotros”, cuestiona.

Otro comerciante local, Elder Molina, de panderías Don Carlos, señala que el aumento en la bolsa de harina, de 50 kg, fue de un 30%, ya que lo que “se compraba a 1.000 ó 1.100 pesos pasó a 1.400 pesos, puesta en Comodoro –aclara-. También hubo un aumento en el flete, del 30%”.

Sin embargo, ante la consulta de ADNSUR, el comerciante aclara que en su caso no hubo un traslado a precios, mientras que con la baja del IVA, “el pan tuvo una baja de 70 a 65 pesos la docena”. Igualmente, advierte que los precios no podrán sostenerse: “si hay otro salto en el costo de la harina, el producto aumentará”.

Ante la consulta sobre el comportamiento de la demanda, Molina sostiene que no notó bajas en las ventas, ya que “nunca dejé de vender, nosotros tenemos uno de los precios más económicos. Hemos podido soportar los precios porque trabajo con mucho stock de harina y estamos esperando hasta que los otros panaderos se equilibren un poco. En el producto, economizando algunas cosas, a mí me incide un 20% en el producto final, pero he visto que algunos tuvieron subas de hasta el 40%, incluso por encima de la devaluación”.

Alimentos sin IVA

Por su parte, el empresario Alberto Escribano, de supermercados La Proveeduría, informó en diálogo con radio Del Mar que la quita del IVA mejoró el precio de un amplio listado de cientos de productos, aunque no necesariamente la mejora es del 21%: “Lo que pasó es que hubo aumentos de base antes de esta medida, entonces no es que si un producto ayer estaba a 121 hoy está a 100 –comentó-, sino que puede estar a 105. Hubo una baja de precios, pero no es igual a la quita del impuesto. Esto no es una avivada del comerciante ni mucho menos: nosotros no somos formadores de precios, incluso nos aparecen aumentos de precios injustificados, porque si alguien puede vender el kilo de harina en base a un dólar de 60, ¿por qué lo va a vender a un dólar de 40, si el Estado no se lo exige? No tenemos que esperar humanismo del capitalismo, porque no lo tiene”.

La explicación del reconocido empresario local refiere a la estrategia que siguen los grandes productores harineros y otros insumos que se producen en el país pero que tienen un gran mercado de exportación, por lo que aprovechan el llamado “costo de oportunidad” y aplican al mercado interno los mismos precios que logran en el externo.
También abogó por la extensión de la quita del impuesto a otros productos alimenticios, como carnes, lácteos, frutas y verduras, que son productos altamente sensibles a la variación de precios según las estaciones del año. “Hay que empezar a beneficiar realmente a la gente”, pidió.

Medicamentos: entre el 8 y 20%

El presidente del Colegio Farmacéutico de Chubut, Eduardo Molina, explicó que las subas de remedios tuvieron distintas incidencias, dependiendo del laboratorio de que se trate, con aumentos de precios que fueron desde el 8 al 10%, en un segmento de productos, mientras que los laboratorios de genéricos actualizaron valores hasta en un 20%.

“Cada laboratorio dispone los aumentos y se los entrega a la Secretaría de Comercio, que si los autoriza nosotros debemos ajustarnos, ya que las farmacias no somos formadores de precios –explicó, en diálogo con Actualidad 2.0-. El precio del medicamento está regulado y es igual en todo el país, de Ushuaia hasta La Quiaca, ya que es un bien social. Si bien se habló de un aumento del 15%, eso no es tan así. En general podríamos decir que los aumentos han sido de entre un 8 y 10%, mientras que algunos laboratorios de genéricos subieron hasta un 20%, pero a su vez tenían valores muy retrasados respecto al resto”.

El representante de farmacias recordó que hay una ley que obliga a los médicos a indicar la receta a través de la indicación de la droga, con una opción de distintas marcas comerciales. “Por ejemplo con SEROS, el médico debe recetar el genérico y puede sugerir el nombre comercial, mientras el farmacéutico tiene la obligación de presentar la opción de remedios con distintos precios”.