COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Podés pensar que la boca de un perro es asquerosa, y en cierta forma lo es, pero no es mucho peor que la de los humanos. Un ambiente cálido y húmedo convierte a las bocas tanto humanas como caninas en atractivos hogares para diversas especies de bacterias, y el constante flujo de alimentos hace que estos microorganismos prosperen.

Tanto así que cualquier tipo de mordisco, incluido el de otro humano, puede resultar peligroso, por lo que no sorprende que las heridas ocasionadas por los canes en ocasiones se vuelvan un problema. Incluso hasta una simple lamida de tu perro puede llegar a complicarse.

Recientemente una mujer de Ohio (EE.UU.) contrajo una extraña infección tras ser lamida en una herida abierta por su pastor alemán. Al poco tiempo tuvo que ser trasladada a un hospital donde le descubrieron un caso muy grave de Capnocytophaga que obligó a los médicos a amputarle parcialmente sus brazos y piernas.

La bacteria Capnocytophaga habita de manera natural en la boca de los perros, y a pesar de no representar ningún riesgo para los mismos caninos, es un agente patógeno para los humanos. Desde el punto de vista microbiano, la mayoría de las mordeduras de perros no son peligrosas. Y las lameduras son aún menos propensas a causar infecciones.

Solo cuando un germen peligroso penetra en una herida profunda las personas pueden enfermarse. Incluso las infecciones por Capnocytophaga en su mayoría provocan síntomas menores: el paciente en Ohio fue una anomalía extrema. En general, solo las personas con sistemas inmunes muy débiles pueden enfermarse realmente por Capnocytophaga.