COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) – El año pasado Federico Haag (39), el protagonista de esta historia de viejas épocas y nuevas tecnologías, decidió vender todas las cámaras digitales que tenía; equipos tope de gama que cualquier fotógrafo profesional o amateur quisiera tener.

Su decisión no significaba que quería abandonar la actividad que le apasiona desde chico, sino que se había dado cuenta que le gustaba lo analógico, las viejas cámara a rollo que obligan a descubrir la imagen en laboratorio, donde se ve el verdadero ojo del fotógrafo: sin muchos disparos y con el resultado de lo que vio a través del lente cuando captó la escena.

Federico es fotógrafo, nació en Bahía Blanca pero al año se vino a vivir a Comodoro Rivadavia, la ciudad donde creció, desarrolló su pasión y formó una familia.

Sus padres tuvieron una casa de fotografía sobre la calle Pellegrini. En “Foto Stuttgart” agarró las primeras cámaras a rollo, aquellas que ahora lo llevaron a TikTok, la red social del momento donde comenzó a contar la historia de algunas de las 50 máquinas analógicas que tiene en su casa y también sobre diferentes estilos fotográficos y personajes.

“Esto es por la pandemia”, cuenta a ADNSUR a través de una entrevista telefónica, por las obligaciones que impone el aislamiento. “Yo no tenía cuenta de TikTok, pero con el aburrimiento dije qué es esto. Me metí, me pareció raro que sea todo video y que duren un minuto. Primero hice los típicos videos que hace todo el mundo, pero de pronto dije ‘acá hay una beta que nadie lo hace: mostrar lo que a uno le gusta realmente’. Mostré una cámara, algo imposible en 60 segundos y empecé a apelar al poder de síntesis y objetividad: lo más importante que querés decir”, contó.

Los videos gustaron y Federico comenzó a tener like e interacciones. Sin quererlo volvió a sumergirse de lleno en esa pasión, pero desde otro punto.

 

 

EL COMIENZO DE TODO

Pero para entender qué significa lo analógico y los beneficios qué tiene para este fotógrafo amante de la fotografía documental hay que recorrer su historia.

Federico pasó su niñez rodeado de cámaras y detrás de un mostrador. Fue en la adolescencia cuando comenzó a usar las cámaras y ya más grande decidió dedicarse al rubro. Por ese entonces, sus viejos ya habían cerrado el local comercial que tuvieron en el centro de la ciudad.

Cuenta Federico que su gran mentor fue Alberto Barría, a quien conoció en “Foto San Martín”. Allí tuvo su primera experiencia laboral, y años después junto a Barría y Teo Nürnberg – entre otros - impulsó AFOCO, “un momento muy lindo de la fotografía en la ciudad”.

“Con el tuve mis primeros pasos. Él fue mi mentor, el que me metió en el mundo de la fotografía. Me enseñó a revelar, a copiar. Le debo mucho”, confiesa sobre el vínculo que lo une al reconocido fotógrafo.

Durante muchos años Federico trabajó haciendo sociales; cumpleaños de 15 y casamientos. Mientras tanto se iba comprando cámaras. Con la llegada de lo digital todo cambió para los fotógrafos y también para él.

“Antes tener una excelente cámara costaba muchísima guita, como ahora. Pero cuando nace la fotografía digital las de rollo se devalúan 100%, entonces estaba al alcance. Empecé a comprarme cámaras de alta gama pero de rollo, y descubrí el mundo de la fotografía analógica y me encantó”.

Luego de 10 años, Federico decidió cambiar el rubro; necesitaba estabilidad económica. El petróleo fue su trabajo, y lo es, pero nunca dejó de invertir en fotografía, su pasión.

¿Pero qué es lo que hace tan apasionado este mundo que hoy parece antiguo?

Según cuenta Federico, “es una eterna discusión. Lo digital y el rollo son dos mundos totalmente distintos. A mí me gusta la nostalgia de la película y la magia. Hacer una foto y anda a saber cuándo la ves. Yo, por ejemplo, tengo rollos sin revelar de hace cinco años. Son la máquina del tiempo y voy a esperar a ver cuando tenga ganas y tiempo para relevarlo. Y esa magia la foto digital no te lo da. Ese enigma me genera muchas sensaciones que lo digital no me lo da”, asegura.

 

Una de las hermosas imagenes que ha tomado Federico.Una de las hermosas imagenes que ha tomado Federico.
Una de las hermosas imagenes que ha tomado Federico.

 

En su casa Federico improvisó su propio estudio de revelado. Allí también tiene casi 50 cámaras analógicas, desde instantáneas hasta aquellas que funcionan con rollo. Asegura que cada una tiene su historia y sus propias características.                  

Su pasión es tan grande que el año pasado decidió vender todas sus cámaras digitales, una decisión difícil, pero acertada. “Me costó un montón pero me di cuenta que mis cámaras digitales estaban juntando tierra y devaluándose. Así que las deje seguir su camino y me quede con lo que ya no se fabrica más”, contó.

Lo cierto es que su idea en TikTok tuvo buena aceptación en la red, no solo de fanáticos de la aplicación sino también se amantes de la fotografía. En los primeros meses sumó hasta 100 seguidores por día. Luego fueron mermando.

Federico no sabe la razón. Pero no le importa: está contento y sabe cuál es su fin. “Son todos disparadores, pero si a alguien lo motiva a hacer algo, agarrar una cámara vieja, está bueno. Es un poco de todo eso, pasarla bien uno y ver qué puede generar en el otro. Así que bueno: empecé a divertirme”, reconoció este fotógrafo que supo sacarle el lado positivo al aislamiento.