COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) -  La economía de Comodoro Rivadavia comenzará a sentir un fuerte cimbronazo este mes, en lo que será el primer eslabón de una cadena cuyo final es difícil avizorar. Sólo entre el recorte de salarios petroleros y la merma de regalías que sufrió el municipio, el circulante perdido en el primer mes completo de cuarentena –es decir, abril- se acerca a los 500 millones de pesos.

Pero si además se tiene en cuenta que las ventas en el comercio cayeron no menos de un 70 por ciento, habría que sumar otros 2.000 millones de pesos que dejaron de circular durante el cuarto mes del año.

La contracara de la cuarentena, necesaria sin dudas para mantener al coronavirus en márgenes manejables para el sistema sanitario, es la paralización económica. Algunos indicadores para empezar a medir el impacto de esa parálisis en Comodoro Rivadavia pueden establecerse a partir de datos oficiales y de estimaciones surgidas de las declaraciones públicas de los actores de la economía regional.

Un primer efecto se verifica en las cuentas del municipio. Según pudo precisar esta columna a partir de fuentes oficiales, la recaudación propia de impuestos en abril cayó un 35 por ciento en la medición interanual.

En lo que hace a ingresos por regalías, en abril se contabilizaron apenas 87 millones de pesos en las arcas municipales, contra 180 millones de marzo y 120 millones de febrero y enero, respectivamente. A esto se suma la merma de coparticipación, en alrededor de 30 millones de pesos, entre abril y febrero. Es decir, sólo en estos dos conceptos, hay una disminución de alrededor de entre 70 y 100 millones de pesos, según se compare contra febrero o marzo. En ese cálculo deberían agregarse otros 44,4 millones de pesos que surgen de la proyección mensual del presupuesto 2020, para la recaudación de Ingresos Brutos, que se haya prorrogada por 90 días.

Salarios reducidos y cadena de pagos cortada

La masa de dinero circulante en la ciudad sufrirá también un recorte de magnitud a partir de las derivaciones de la crisis petrolera. Los acuerdos para operarios suspendidos por la falta de actividad, promedian un 30 por ciento de disminución salarial para los trabajadores de base y jerárquicos de este sector, lo que oscilaría entre en montos de entre 35.000 y 45.000 pesos menos por cada operario. Si se multiplica el monto más chico por unos 7.000 trabajadores de base, significaría que sólo en ese sector hay unos 245 millones de pesos menos por mes.

A esto se suman otros 120 millones de pesos que, según se estima en ámbitos empresarios, por efecto del corte de la cadena de pagos entre proveedores.

No es el único sector que verá sus ingresos recortados por la emergencia. También el gremio de comercio acordó que el pago a trabajadores suspendidos durante la cuarentena podría mermar hasta un 25 por ciento, aunque resta evaluar si el modo en que se conformará la asignación de emergencia. El cálculo final podría atenuar el impacto en el bolsillo de los afectados. Con más de 10.000 afiliados en la zona, cualquiera sea el valor final de la disminución (unos 12.500 pesos por puesto laboral, si se estima un promedio salarial de 50.000 pesos), será una masa de dinero en torno a los 100 millones de pesos.

El comercio dejó de vender unos 2.000 millones de pesos

Otro dato inquietante surge al estimar el circulante que se cortó con la caída de ventas en el comercio, lo que a su vez repercutirá nuevamente sobre los ingresos municipales –por la menor recaudación impositiva que esto significará en los próximos meses- y en los salarios de sus empleados.

Si bien en el ámbito empresario no hay un cálculo elaborado en torno al giro comercial habitual en la ciudad, ADNSUR pudo concretar una estimación a partir de datos oficiales basados en el presupuesto municipal 2020. Según se consigna en dicho instrumento, el municipio debería recaudar alrededor de 44,4 millones de pesos mensuales en concepto de Ingresos Brutos. Con una tasa normal del 2 por ciento y una bonificación que la lleva la alícuota al 1,5 por ciento cuando se paga en término, puede deducirse que en un mes normal de funcionamiento el bruto de ventas asciende a unos 2.900 millones de pesos.

En este punto, si se toman en cuenta las declaraciones de directivos de la Cámara de Comercio, las ventas en abril se redujeron en montos que van desde un 70 hasta un 90 por ciento, ya que las modalidades de ventas telefónicas o por sistema on line, cuando pudieron aplicarse, refeljaron apenas una mínima parte del volumen normal. Incluso el efecto negativo alcanzó a muchos rubros comerciales que fueron exceptuados de la cuarentena, como el caso de las ferreterías.

Si se toma el monto más conservador, es decir un 70 por ciento de disminución del movimiento, resultaría que la masa de dinero que dejó de girar en el circuito comercial local es no inferior a los 2.000 millones de pesos. “Es un cálculo que puede servir como piso, pero la masa reducida puede ser mucho mayor aún”, admitió una fuente que conoce el circuito económico local.

Alquileres en mora y descuentos de hasta el 50 por ciento a comercios

Inevitablemente, la cadena de efectos negativos se re transmite a otros sectores. Desde la Cámara Inmobiliaria de la ciudad se contabilizarán, en los próximos días, el impacto final de la morosidad registrada en el último mes, pero ya se mencionan acuerdos en los que los propietarios aceptaron reducciones del 30 y hasta 50 por ciento del valor del alquiler.

“Hay muy buena predisposición y en algunos casos hasta se dijo ‘no te cobro hasta que puedas volver a trabajar’, comprendiendo la situación del comerciante o la oficina que no pudo funcionar”, graficó Liliana Maimó, vocera y vicepresidente de la institución.

 “Creemos que en mayo la morosidad va a estar en un 50 por ciento en el sector comercial, porque hay muchos rubros que aun cuando estuvieron habilitados para funcionar no pudieron vender nada, por más que se dediquen a los comestibles”, reseñó la vocera. Para Maimó, la crisis actual “es peor a la del 2002, porque en ese momento al menos se podía hacer algo para vender o funcionar de alguna forma, pero hoy al haber estado imposibilitados de salir a la calle (salvo estos últimos días en que se habilitó), hubo mucho impotencia y las deudas se siguen acumulando”.
En viviendas familiares, la mora registrada a principios de abril fue de un 5 por ciento, pero a comienzos de este mes podría elevarse. “En muchos casos, el locatario prefiere acordar y esperar a que la situación se normalice un poco, antes que quedar con su propiedad vacía”, reflejó la referente del sector.