RÍO GALLEGOS (ADNSUR) - Zahira es una pequeña de Río Gallegos que este viernes recibió un trasplante de riñón. Su familia expresó su satisfacción ante el éxito de la intervención, y expuso que emprenderán una fuerte campaña de concientización por la donación.

La familia Quinteros antes de ayer recibió un llamado que no esperaban; les informaron desde el Hospital Garrahan que Zahira (12), quien hace cinco años está dializándose, debía viajar a Buenos Aires porque encontró su donante. Fue así que tomaron un avión y partieron, y tras su llegada la pequeña fue trasladada al nosocomio en donde iba a ser operada y trasplantada.  

"Estamos muy contentos y emocionados", sostuvo Daniel, su papá, quien rememoró estos cinco años de gran fortaleza no solo familiar, sino principalmente de la pequeña que la peleó y hoy se recupera satisfactoriamente del trasplante de riñón.

Según destaca Tiempo Sur, el órgano que recibió la santacruceña era de Lolo, el niño de Santa Fe que falleció a causa de un aneurisma y sus padres determinaron donar sus órganos convencidos de que "mi hijo va a dejar vida sobre la tierra".

Sobre este punto Daniel mencionó que previa a esta intervención se manejó la posibilidad de que él sea donante en vida de su hija, por lo cual esta noticia de que se halló a un donante fue sumamente significativa y sorpresiva para todos.

Destacando que los órganos del pequeño de Santa Fe salvaron a cuatro niños, incluida su hija, puso gran énfasis en la importancia de donar órganos.

"Nuestro caso no lo expusimos en los medios por una decisión personal, pero a futuro tenemos ideado como familia emprender campañas de concientización, para que la gente internalice la importancia de donar, que se le puede salvar la vida a niños y adultos", afirmó.

En cuanto al estado de salud de Zahira indicó que se deberá esperar 72 horas para que el riñón se adapte al organismo, lo que ya arrojando buenas señales de adaptación. Asimismo, por unos cinco meses deberá estar en observación médica para corroborar que su riñón funcione en óptimas condiciones, para finalmente retornar a la ciudad y continuar con su normal estilo de vida.

"A lo largo de estos años vi a cualquier cantidad de personas, de niños, aguardando por un trasplante", manifestó Daniel, enfatizando "la gente debe tomar real dimensión de donar, los órganos no van al cielo".