COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Si bien es importante la inquietud ciudadana para poner nuevamente en agenda un tema de vital importancia, a fin de que las autoridades políticas lo incluyan entre las prioridades impostergables, también hay algunos aspectos a considerar para que el reclamo tenga un mejor encauzamiento.

El problema no es nuevo y se ha agudizado en los últimos años, a raíz de que el crecimiento poblacional de la ciudad ha ido en paralelo con una reducción en la cantidad de profesionales vinculados a esta especialidad, según se comentó desde la Sociedad Argentina de Pediatría en diversas oportunidades. A ello se suma el alto costo de vida de la ciudad de Comodoro Rivadavia y las dificultades para obtener una vivienda, por ejemplo, lo que ha acentuado la tendencia de muchos profesionales del resto del país a rechazar propuestas de trabajo en el ámbito de la ciudad petrolera, priorizando otros destinos incluso dentro de la misma provincia de Chubut.

El mismo problema aqueja al sector público y al privado, ya que las dificultades para conseguir profesionales de esta especialidad en el resto del país son cada vez mayores, según advierten fuentes de uno y otro ámbito, lo que tampoco significa que se deba renunciar a su búsqueda.

Fuentes del ámbito sanitario precisaron a ADNSur que tras el cierre, años atrás, de la guardia de Pediatría en la Clínica La Española, sólo la Clínica Del Valle ha logrado mantener ese servicio dentro del ámbito privado, manteniéndose en funcionamiento aun en los momentos más críticos de la demanda (como en las épocas invernales), llegando a atender hasta 100 pacientes por día.

También es necesario precisar que si bien hay distintos consultorios pediátricos en el ámbito privado, el servicio de una guardia de atención es diferente y requiere de una complejidad de atención que debe activarse en caso de cuadros más complicados.

Una fuente vinculada al servicio de pediatría en la ciudad, con años de experiencia en el sector, precisó también que los picos críticos de demanda en muchos casos se ven potenciados por un inadecuado uso del servicio, ya que por una cuestión de hábitos culturales, la demanda normal se termina concentrando en la guardia: “El 90% de las consultas en guardias no son urgencias ni emergencias, por lo que deberían atenderse en  forma programada en el consultorio, con el médico pediatra del chico. A veces juega la comodidad y en otros casos el desconocimiento de los padres, o tal vez el apuro o la falta de tiempo por las cuestiones laborales, pero se opta por llevar al chico a una guardia, con el riesgo de que el chico se expone a otros contagios”, puntualizó. 

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