COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - "Trans-ti", una firma creada en el 2018 por dos empresarios del rubro informático (Daniel Coletti y la comodorense Vanesa Perelló) ofrece el servicio de "asistencia personal remota" para profesionales independientes o pequeñas empresas y es íntegramente realizado por mujeres trans. Vanesa, en diálogo con ADNSUR, explicó cómo surgió este emprendimiento.

Vanesa y Daniel emplean- con trabajo registrado - a mujeres trans que no están terminando el secundario.

Trans-Ti permite contratar a "Sasha", una secretaria virtual que puede resolver una gran variedad de "microtareas" no presenciales, operada por personas trans que se desempeñan anónima y remotamente.

Vanesa es de Comodoro pero vive en Buenos Aires desde hace varios años, y junto a su pareja instaló la empresa en San Telmo: "la idea nació hace más de un año y medio. El tiene una empresa de sistemas hace muchos años y tenía ganas de hacer algo más y apostar por hacer un cambio en la sociedad,  y yo trabajo en cuestiones de género; se juntaron los dos intereses", contó.

En diálogo con esta agencia de noticias, explicó que tras averiguar qué colectivo era el que más ayuda necesitaba para conseguir trabajo, los asesoraron y llegaron al colectivo trans, el sector que menos oportunidades laborales tenía y con menos inclusión. "La idea fundamental es buscar un trabajo que se adapte a las posibilidades y necesidades del colectivo, ir buscando modelo de negocios que se adapten a ellas", detalló.

Así fue que lograron firmar un acuerdo con el ex  Ministerio de Trabajo para que ingresen al programa de entrenamiento laboral. "Les enseñamos cómo manejar la PC, cómo ingresar datos, cómo entrar a internet y se fue derivando al trabajo de secretarias virtuales", indicó Vanesa.

"Trans-ti" ofrece "tareas de índole digital" que realiza una secretaria remota provista de una PC y un teléfono móvil con WhatsApp. Hay tres categorías del servicio: Sasha Personal -que es gratuito-, Sasha Profesional y Sasha Enterprise, que son pagos (1.500 y 8.000 pesos por mes, respectivamente).

Al respecto, explicó que "ellas trabajan en la oficina. Van todos los días; por el programa no pueden ser más de 4 horas por día, pero vamos avanzando. Son mujeres principalmente de entre 30 y 40 años, que están terminando el secundario y que no tienen otra oportunidad".

"La novedad es que es trabajo registrado, en blanco. La mayoría de las personas trans han sido expulsadas de sus casas, no han podido terminar la secundaria, se le dificulta el acceso a los derechos básicos y es contribuir a que estén mejor y para nosotros es un aprendizaje", destacó.

Actualmente, hay dos mujeres trans trabajando pero han llegado a ser cuatro: "vamos de a poco; es un proceso de adaptación para ellas y nos habilita para que se incorporen como planta permanente. Se abrieron dos puestos más", detalló Vanesa.