COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Decir que el día está tranquilo está prohibido en la guardia del Hospital Regional. Es un código interno que permite tener una jornada sin  sobresaltos, ya que decirlo es una invitación a que la emergencia se active y la guardia sea una versión local de “Grey´s Anatomy”, la popular serie de Netflix que muestra la vida de un grupo de médicos residentes.

Son las 11 de la mañana del viernes y Hernán Abad está tranquilo. Es un día “sin mucha llegada de ambulancias” - como se debe decir - y permite respirar entre tanta vorágine que impone el coronavirus; enfermedad que detuvo el mundo en este 2020 y que este último mes se convirtió en una amenaza real en Comodoro. Si crees que exagero me basta con decirte que se triplicaron las muertes por coronavirus en menos de dos semanas.

A pesar que la mañana permite tomar un respiro, a Hernán el cansancio se le hace sentir y queda expuesto cuando no puede recordar una frase que debe memorizar. 

El cansancio tiene explicación, por estos días son mucho menos los médicos de emergencia en el Hospital Regional, el coronavirus impone medidas de seguridad más rígidas y el colapso del sistema se volvió una amenaza que en muchos casos debe solucionarse en la puerta de una guardia. 

Lo peor de todo es que aún le quedan al menos 9 horas de trabajo.

 

 

ENTRE LA HERENCIA Y LA VOCACIÓN

Hernán tiene 37 años, nació en Escobar (Buenos Aires), y hace 11 años llegó a Comodoro Rivadavia para hacer la residencia de medicina general, luego de estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Según explicó a ADNSUR, la herencia de su padre, el doctor Abad, que también atiende en el Hospital Regional, y la vocación de ayudar a la gente fueron los motivos que lo impulsaron a elegir esta sacrificada profesión que coquetea con la muerte y no tiene horarios.

“Cuando me vine lo hice por un convenio que había entre la UBA y la Universidad de acá. Mis papás ya conocían Comodoro, siempre me hablaban y la verdad que me gusto tanto lo que ví del manejo hospitalario y el manejo del sistema que rendí y me vine. Mi viejo se vino cuatro años después, porque siempre le había gustado”, recuerda.

En la actualidad, Hernán es el jefe del Servicio de Urgencia del Hospital Regional. El viernes le tocó estar al frente y en un momento en que no había paciente contó a ADNSUR cómo es un día en ese espacio.

”Con el coronavirus es distinto a antes. Estamos tratando que no sean guardias de más de 12 horas por una cuestión de salud. El coronavirus nos obligó a reformular y estamos haciendo más horas de las que hacíamos antes y tenemos que trabajar en grupo para evitar que si yo me enfermo contagie a todo el personal, como pasaba antes”, contó.

El día de Abad comenzó a las 6:30 de la mañana cuando se levantó. Desayunó, se preparó e ingresó a la guardia a las 8:00. En las primeras no tuvieron grandes sobresaltos más que patologías de baja complicidad. Sin embargo, admite que no siempre es así.

“Hay días que podés dormir, hay días que no. Nosotros somos la guardia más importante de la ciudad, acá recibimos las patologías más graves, todos los accidentados y por lo general hay mucho movimiento. A todo eso se agrega el problema del coronavirus que nos sumó un problema extra porque un médico que está viendo a un paciente respiratorio solo puede ver a ese paciente. Entonces si son tres, quedan dos para ver todo lo demás, sumado a que hay menos oferta de turnos en consultorio y muchas veces la gente confunde lo que es un servicio de emergencia con lo que es un consultorio; acá tiene prioridad el más grave, no es por orden de llegada”, explica. 

Como todo salió relativamente bien el viernes a las 21:00 se pudo ir a su casa. El sábado por suerte pudo descansar, estar con su pareja y dedicarse un tiempo para él, y hoy otra vez volverá a la guardia, esta vez por 24 horas, y el martes volverá a entrar. Demoledor.

A eso se suma la carga horaria en otro trabajo, algo que sucede en el ámbito médico y mucho más en tiempos donde los sueldos están atrasados más de 60 días. “Los fines de semana descanso y en la semana si tengo mi consultorio. Cuando uno sale de acá lo que trata de hacer es otra cosa, desenchufarse, pero al ser el jefe del servicios de Urgencias cuando hay alguna complicación me llaman. Pero lo que ocurre es que antes de esto uno venía con una forma de trabajar y después trataba de hacer otra cosa, ahora no se puede. Por suerte mi pareja me banca porque a veces no estoy de guardia y tengo que venir porque es algo inherente al cargo”.

 

 

Hernán admite que a veces siente el cansancio pese a la voluntad de ponerle el pecho al sistema de salud. Los factores externos, como lo que sucede hoy con el coronavirus y los sueldos, se hacen sentir y poco ayudan para sentir alivio. Pero por encima de todo, para él y muchos más está la vocación y el compromiso. 

“La parte económica es una preocupación más quieras o no, pero yo no puedo parar. No sé cómo hace alguien que no cobra hace 2 meses en otro trabajo, pero yo no puedo parar, porque tengo una responsabilidad moral y si nosotros no lo hacemos quién lo va a hacer”, se pregunta.

 

 

El tiempo pasa y la tranquilidad está amenazada. En los próximos minutos ingresará una paciente respiratoria que podría tener Covid. El otro médico de la guardia se tiene que poner el traje de seguridad y esperar su llegada por donde habitualmente está la sala de espera. Lo atenderá en lo que antes era la guardia.

En ese entonces, ese profesional todavía no sabia que no se iba a poder sacar el equipo hasta que termine el turno a las 21:00, algo que sucedió.

Es que la tranquilidad terminó en un instante y comenzaron a llegar pacientes más graves. Uno que tuvo que ser trasladado a terapia intensiva, dos pacientes para internar y otro al que hubo que buscarle cama.

Mientras tanto, quienes esperaban por otras patologías de baja complicación aguardaban en el otro sector de la guardia, donde están los pacientes no respiratorios. Algunos se enojaron por la demora y otros entendieron. Adentro Abad y compañía hacían malabares para poder ayudar a los pacientes que requerían atención inmediata. Esta vez la escena si parecía un capitulo de “Grey´s Anatomy”.

Recién a las 21:00, una hora después de que el servicio terminó su turno, todo volvió a la calma. Para Hernán era el momento de volver a casa, intentar resetearse y volver a la cotidianidad, algo difícil para quien está en la primera línea de batalla.