Las ciudades de Comodoro Rivadavia, San Julián , Río Gallegos y Río Grande estuvieron bajo amenaza durante la Guerra de Malvinas. Si bien la situación era conocida por la Fuerza Aérea Argentina por 1982,  se conocieron nuevos detalles - a partir de la desclasificación de documentos a los que tuvo acceso Infobae-  que confirmaron que la británica Royal Air Force efectivamente planeó bombardear con aviones Avro Vulcan las bases aéreas argentinas que se encontraban en estas localidades.

Los británicos consideraron en el inicio del conflicto bélico el ataque a bases argentinas , pero la decisión política de no escalar el conflicto, en base a la posición de Estados Unidos al respecto y el temor que se activara el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), poniendo a toda Latinoamérica contra Gran Bretaña, hizo que esos planes se dejaran de lado.

Sin embargo, para mediados de mayo, con grandes pérdidas navales británicas y sin avances significativos en tierra, la Fuerza Aérea Británica decidió reactivar dicho planeamiento. Dicha fuerza ya había ejecutado varias de las misiones de bombardeo de largo alcance “Black Buck” (Ciervo Negro), por lo que las preguntas iniciales acerca de largos vuelos sobre el mar, con múltiples reabastecimientos en vuelo habían sido ya contestadas.  

Tras el ataque, se analizaban tres opciones para regresar:

✅ La primera de ellas era regresar en vuelo directo hacia donde habían despegado, la Isla Ascensión, teniendo Río de Janeiro como aeropuerto de alternativa, para el caso que existieran problemas en el reabastecimiento.

✅La segunda opción implicaba aterrizar en Chile, siendo los aeropuertos de Concepción o de Santiago los preferidos para ello. Una vez con combustible completo, los británicos despegarían, cruzarían Argentina a la altura de Mendoza y, una vez en el mar (y previo tomar nuevamente combustible de otro avión), se dirigirían de vuelta hacia Ascensión. 

La información desclasificada que daba cuenta del planeamiento de bombardeos a las bases aéreas de la fuerza argentina en la patagonia. Foto: infobae
La información desclasificada que daba cuenta del planeamiento de bombardeos a las bases aéreas de la fuerza argentina en la patagonia. Foto: infobae

✅Y la tercera, pero el menos complicado desde la logística. El avión Vulcan aterrizaría en Concepción (Chile), se dirigiría hacia la isla de Pascua y, a partir de allí aterrizaría en bases amigas en el Océano Pacífico, luego en los Estados Unidos y volvería a Gran Bretaña cruzando el Atlántico Norte. Prácticamente la vuelta al mundo, pero un mundo que los consideraba aliados.

El memo preparado en el seno de la Royal Air Force (la Fuerza Aérea Británica) el 25 de mayo de 1982,  da cuenta que el ataque a los aeródromos del sur continental era posible y se justificaba porque “reduciría la efectividad de las fuerzas aéreas argentinas en atacar nuestras unidades marítimas y la efectividad del apoyo terrestre y logístico para las fuerzas argentinas en las Malvinas. Asimismo, esos ataques en las bases continentales tendrían impacto en la opinión pública y oficial argentina, así como serían un visible indicador de la determinación permanente del gobierno de Su Majestad”.

El ataque sería llevado a cabo mediante un cuatrimotor Avro Vulcan que despegaría desde la Isla Ascensión y requeriría el apoyo de hasta once aviones reabastecedores Handley Page Victor.  Con bombas guiadas necesitarían, además, un equipo en tierra que las apunte. 

El ataque planeado que no ocurrió. Foto: Infobae
El ataque planeado que no ocurrió. Foto: Infobae

 Las misiones, se consideraba, podrían destruir las pistas y las instalaciones militares cercanas, por lo cual era un riesgo aceptable para correr: un único bombardeo podría destruir varios aviones y equipos y, con ello, aligerar en mucho la presión sobre la Marina Real. 

Pero los británicos nunca intentaron bombardear las bases continentales, ni los argentinos desplegaron a los aviones interceptores a la BAM Mar del Plata.

Si bien todo este planeamiento era, obviamente, secreto, la Fuerza Aérea Argentina no desconocía las capacidades británicas de atacar con bombarderos el continente. Es que no era ajeno al avión Vulcan y su alcance (había estado interesado en adquirirlo antes de la guerra, algo que fue finalmente vetado por Gran Bretaña), así como había experimentado sus bombas sobre la pista de Puerto Argentino.

La Fuerza Aérea Argentina había previsto ese escenario y planeado como contrarrestarlo a través del  plan Operación Pampero La planificación de la Fuerza Aérea, vale decirlo, fue realista y ajustada a las capacidades británicas. 

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