Una mujer estadounidense le ganó una millonaria demanda a un ginecólogo, el cual había usado su esperma para inseminarla en el marco de la búsqueda que ella y su pareja hacían de un donante para poder tener un hijo.

5.25 millones de dólares fue el monto que John Coates III, médico jubilado que atendió a la mujer hace 45 años, debió pagarle a Cheryl Rousseau y su esposo en los últimos días.

“El jurado a través de su veredicto de daños punitivos envió un mensaje a cualquier médico que pudiera pensar en mentirle a sus pacientes o usar su propio semen para inseminar a sus pacientes”, afirmó al respecto Celeste Laramie, abogada de la víctima.

En base a la demanda, Rousseau se dio cuenta de lo que había ocurrido cuando su hija Bárbara, quien hoy tiene 44 años, le pidió hacerse una prueba de ADN para conocer la identidad de su padre biológico.

En ese marco, y para sorpresa de la familia, resultó ser Coates III el padre de la mujer, pese a que Rousseau había dejado en claro que quería que el donante fuera un estudiante de medicina al que ya habían contactado y que tenía razgos muy similares a los de su esposo. 

Según se supo, durante el procedimiento que se llevó a cabo en 1977 el ginecólogo le había pedido a la mujer que se quitara la ropa mientras él se dirigía a una habitación contigua, de la que regresó con una jeringa que usó para la inseminación.

“Nos sorprendió y nos decepcionó el veredicto”, dijo tras conocer la sentencia Peter Joslin, abogado del médico jubilado a quien se le revocó la licencia de manera permanente. 

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