BARILOCHE - La presencia de jabalíes a escasos kilómetros del centro de Bariloche comienza a alarmar a los vecinos y a las autoridades de la ciudad. La semana pasada un grupo de estos animales mató a un perro en el barrio Costa del Sol ubicado en las cercanía de la Terminal de Colectivos de la localidad. Entre la Terminal y el centro comercial no hay más de 20 cuadras. Unas 24 horas más tarde personal de la Delegación Andina de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable capturó un ejemplar mediante una trampa-jaula en la misma área. Pero los guías y expertos en cotos aseguran que el problema podría estar apenas comenzando. Los jabalíes, dicen, son una especie depredadora que se convirtió en una plaga y hoy le disputa el espacio vital al propio ser humano.

A principios de septiembre los habitantes del sector acudieron a las autoridades asustados por la presencia de estos animales que intimidan con su sola presencia. Los cerdos silvestres pueden llegar a pesar hasta 110 kilos y alcanzar el porte de un perro grande. Por otro lado, sus colmillos crecen hasta los 5 centímetros.

Un vecino logró fotografiar a un grupo de jabalíes en el barrio Costa del Sol, en Bariloche.

Se trata de una especie exótica que fue introducida a la Argentina por el inmigrante y aventurero vasco-francés Pedro Luro en 1905, según recordó la provincia de Río Negro en un comunicado. Es potencial transmisor de diversas enfermedades infecciosas, detallaron. Las autoridades entregaron de inmediato a la población una serie de tres consejos destinados a prevenir la aparición de los animales en sus patios: no dejar basura o alimentos fuera de la casa, mantener cerrados sus predios y las mascotas deben estar dentro de sus lotes.

Hasta el momento no se han registrado ataques de jabalíes a personas en la zona, pero se sabe que la especie puede volverse agresiva en circunstancias límite como la lucha por el territorio o el alimento. En la Cordillera el jabalí es considerado un problema creciente. El control de la población se hace muy complejo porque se trata de una especie sin depredadores naturales, explican los expertos consultados por Clarín.

“Es un animal muy adaptable, inteligente. En este momento está encontrando en la basura de la ciudad alimentos y una variedad nutricional que no hay en su medioambiente natural. Esto lo tienta a acercarse a los barrios”, explica Fernando Méndez Guerrero, encargado de lo cotos de caza del Parque Nacional Nahuel Huapi. “Dentro del parque no se pueden utilizar perros, lo que hace más complicada su caza. En La Pampa, los cazadores los esperan en los tajamales (sectores con agua en el desierto) pero en la cordillera no hay un lugar específico, hay muchos cursos de agua. Es más difícil”, agrega.

Río Negro cuenta con un resolución que permite la caza control del animal año redondo. En Bariloche una de las principales condiciones que se le imponen a los deportistas es que, una vez obtenida la presa, la carne debe pasar por un control veterinario municipal. Desde la Universidad Nacional de Río Negro señalan que son potenciales transmisores de latrichinelosis, la leptospirosis y la brucelosis.

Pero el jabalí no atrae el interés de la mayoría de los cazadores. Una faena que está por debajo del prestigio y las emociones que trae aparejada la caza del ciervo colorado, según cuentan en la zona. Por estos días, no resulta sencillo dar con un experto en la materia que quiera participar de un tour dedicado exclusivamente a la captura de cerdos salvajes.

Tampoco existe una estimación de cuantos ejemplares viven en la Cordillera. En la zona de Carmen de Patagones, frente a Viedma, en la zona atlántica de la provincia de Buenos Aires y Río Negro, se calcula una población de unos 30 mil jabalíes.