Un empleado de un reconocido local de comida rápida se cansó de las quejas de sus clientes y le tiró agua hirviendo. Ocurrió en Dallas, Texas. Las víctimas terminaron con graves heridas en el cuerpo e iniciaron una demanda contra el hombre en la que exigen una indemnización de un millón de dólares.

El hecho ocurrió en un Taco Bell cuando una mujer con su hija realizaron un pedido que resultó equivocado y, mientras esperaban la devolución del mismo, un empleado del famoso restaurante les arrojó agua hirviendo.

Brittany Davis junto a su hija menor de edad, iniciaron una demanda contra el hombre, luego de que ambas le pidieron tres veces la devolución del pedido mediante el autoservicio, pero el empleado se negó. En ese momento, ingresaron al local en busca de otra respuesta y, una vez frente al mostrador, comenzó la discusión que terminó con las víctimas quemadas.

Tras el ataque ambas fueron encerradas en el local, lo que demoró la búsqueda de atención médica. Asimismo, revelaron que los empleados lejos de ayudarlas, se burlaban de ellas.

“Ahora vivirán con el trauma psicológico que conlleva un ataque como este. Las corporaciones tienen el deber de emplear empleados estables y de calidad que tengan la seguridad como la máxima prioridad”, sostuvieron los abogados de las víctimas.

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Según indica la demanda, no solo se acusa al empleado de negligencia, sino también de negligencia en la contratación, la falta de control y prevención de lesiones contra los clientes. 

De esta manera, Brittany Davis junto a su hija, exigen el pago de un millón de dólares como reparación de los daños. “El restaurante que creían que era un lugar de servicio rápido y seguro se convirtió en un lugar de horrores”, indica el documento.

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