CÓRDOBA - El sistema, desarrollado por odontólogos y físicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), está compuesto por un microimplante ortodóncico, una especie de microtornillo autorroscante, y permite un anclaje en el hueso y no en un diente, como se hace con los métodos tradicionales.

Una vez que está implantado el microtornillo, el paciente será el encargado de ajustar en forma cotidiana el sistema para lograr el movimiento de los dientes.
De esa manera, el desplazamiento buscado se logra en diez a trece días, lo que con técnicas ortodóncicas tradicionales puede llevar entre 4 y 6 meses, reseña El Tribuno.

Trabajo interdisciplinario

El equipo que registró la patente está conformado por Javier Baiocco, odontólogo y docente de la carrera de ortodoncia de la Facultad de Odontológía de la UNC, el profesor emérito de la facultad Alfredo Bass Pluer y la física e investigadora de la Facultad de Matemáticas y Física Lucía Arena.

El dispositivo está diseñado para casos de maloclusión tipo II, cuando los dientes superiores están más adelantados que los dientes de abajo, aunque es adaptable a otros casos, según se publicó en el sitio de la universidad.

En un principio, Baiocco había trabajado la idea inicial en su tesis doctoral, bajo la dirección de Bass, mientras que en la fase de laboratorio contaron con la colaboración del equipo de Tecnoinnovaciones de Biofísica, dirigido por Lucía Arena, para pasar luego a la fase clínica, en la que el dispositivo fue aplicado a varios pacientes con éxito.

Según Bass, hubiera sido imposible lograr este avance, sin el aporte de otras disciplinas: "Nos ayudó a mirarlo de distinta forma a la que estamos acostumbrados", explicó el investigador.

Arena destacó que el desarrollo del dispositivo fue llevado sin subsidios, con los recursos humanos y tecnológicos con los que cuenta la universidad.

La patente exclusiva permite a los titulares de la invención, en este caso la UNC, el control sobre el uso comercial, mientras que el objetivo es encontrar empresas o personas interesadas en la nueva tecnología.

Fuente: El Tribuno