CAPITAL FEDERAL - Desde que la vio por primera vez a Daiana Vázquez Guerrero (27) en una plaza de San Martín (Mendoza) paseando con sus amigas, José Salvador (29) había quedado fascinado con ella. Era finales del 2008. Él trabajaba como coordinador en una empresa de turismo de viaje de egresados. Ella estaba a punto de partir hacia Mar del Plata para disfrutar el fin de curso junto a sus compañeros. Ni lerdo ni perezoso, a través de algunos conocidos en común, José se puso a averiguar en qué hotel iba a estar "Day". La "casualidad" hizo que coincidieran.

"Me acuerdo que lo vi por primera vez en el hall del hotel apenas llegamos, pero no le presté atención. Luego, una tarde cuando aguardábamos el colectivo para ir a la playa, él se acercó a mi grupo para cruzar unas palabras pero pronto nos fuimos. Dicha tarde en la playa coincidimos en una ronda de un grupo grande y allí pude conocerlo más. Me hizo reír mucho por sus chistes que, por cierto, eran malos", recuerda Day.

Si bien existía una especie de "protocolo" en el que los coordinadores no se podían vincular sentimentalmente con las alumnas, a José poco le importó esa regla. Hacía tiempo que se sentía cautivado por ella. Al principio, tomó ciertos recaudos pero sus deseos pudieron más. Nada más romántico que la playa para el primer acercamiento entre dos jóvenes que tenían 19 y 18 años.

¿Te puedo decir un secreto? -le preguntó José, luego de acercarse tímidamente en medio de una charla grupal

Sí -le contestó Day.

De repente, él le tiró un toallón encima y la besó. Ambos estaban con las caras tapadas. Fue una situación graciosa que ambos disfrutaron. A la noche siguiente coincidieron en un boliche y a escondidas (estaba cerca el coordinador de ella) volvieron a besarse. "En esa noche de viaje de egresados yo ya quería todo. Lo que más me gustó fue su forma de ser, su dulzura, su simpatía, su sonrisa y su físico", recuerda José.

Vuelta a Mendoza

Después de algunos otros besos apasionados, charlas en grupo y a solas, los dos regresaron, cada uno por su lado, a San Martín. Pero ambos tenían la certeza de que lo que había pasado en "La Feliz" no se trataba de un mero romance de vacaciones.

Tras volver a la rutina, al principio fueron "amigos" y pautaron varias salidas para conocerse más. "Nos juntábamos por las tardes y los fines de semana salíamos a bailar. Y así fue que la madrugada del 1 de marzo de 2009 estábamos bailando. Yo percibí que él estaba nervioso y que algo me quería decir. Inmediatamente me consultó si podía hacerme tres preguntas. Le dije que sí e intuía que podía preguntarme si quería ser su novia, por lo que también me puse nerviosa pero muy contenta porque justamente era lo que más esperaba", cuenta Daiana.

Y desde ese momento no se separaron nunca más. Salvo los partidos de fútbol y de paddle de José, generalmente suelen compartir casi todo: salir a comer, a bailar, ver películas y visitar amigos. "Me gusta su temperamento, su forma de ver la vida, de una manera totalmente simple y relajada, disfrutando el día a día y de los pequeños detalles que son los que realmente valen. Me gusta la pasión, la energía y las ganas que le pone a todo lo que hace, siempre pensando en positivo. Es un hombre maravilloso que me acompaña y sigue en toda ocasión. Y por sobre todo, es una excelente persona".

Inesperada sorpresa

A medida que se fueron conociendo, el amor fue aumentando más y más. Y los deseos de formar una familia iban a la par. Es más: hasta comenzaron a fantasear los posibles nombres de sus hijos: Lorenzo y Amanda. Así fue como fueron dando pequeños pasos hasta que hace cinco meses se fueron a vivir juntos.

José tenía una cuenta pendiente en su vida que era tirarse de un paracaídas. Y como Day sabía de ese sueño fue su regalo de cumpleaños. Pero lo que no se imaginaba era lo que iba a suceder el 8 de febrero en el Aero Club de Rivadavia.

Hacía tiempo que José quería proponerle casamiento pero deseaba encontrar una manera original para hacerlo. "Siempre tuve la idea de sorprenderla con algo, pero no sabía qué, y en el momento en que ella me dijo que me lo regalaría, se me prendió la lamparita y dije: ´es la oportunidad´; quería que fuera una propuesta diferente a lo tradicional".

"La verdad es que yo tenía mucho miedo. Muy dentro de mí no me gustaba la idea, pero me tranquilizó su entusiasmo y el corroborar el profesionalismo de la empresa. Yo lo acompañé porque era su regalo de cumpleaños y quería verlo caer ya que estaba muy feliz de poder hacerlo".

¿Te casarías conmigo?

El único que sabía de la sorpresa era "Benja", su hermano menor, porque lo iba a acompañar para verlo tirarse en paracaídas. "Esa experiencia era un sueño por cumplir y por suerte se dio, lo disfruté tanto que me pareció que fueron dos minutos en el aire. Al momento de aterrizar, un minuto antes, saqué el cartel que tenía escondido en el pecho y que mi hermano había guardado previamente en la avioneta para que Daiana no lo viera. Lo abrí, riéndome, muy feliz y contento esperando un "siiii" desde el aire. Pero no se veía porque estaba lejos el lugar de caída donde ella me esperaba y yo estaba enganchado de Facundo, el paracaidista. La verdad es que sólo abrí el cartel y Facundo me hacía de traductor porque ahí sí creo que me puse algo nervioso", confiesa José. El cartel decía "¿Will you marry me?" (¿Te casarías conmigo?).

"Estaba muy feliz porque lo escuchaba feliz a él gritando desde el cielo. Cuando me acerqué no caía que traía un cartel y además no alcanzaba a leer. El paracaidista hizo que me diera cuenta porque gritaba ´dice que sí o que no sabe´ y obviamente que grité ´yes´, luego ´sí´. Pero estaba literalmente en las nubes".

Apenas Day le respondió afirmativamente a su pregunta, corrió a abrazarlo y se dieron un fuerte beso y, como estaba atado, ambos se cayeron al césped. Fue emocionante y romántico. "Ese día lo veo como el día más feliz de mi vida en lo sentimental, me veo riendo junto a ella, festejando con amigos, parientes, y con la gente que uno quiere y que también le hace muy feliz", cuenta José. "Él lo expresaba con su cara y con su sonrisa de oreja a oreja. A mí me costó caer literalmente, pero lo grité a los cuatro vientos", agrega su novia.

En estos días Day y José están definiendo el lugar de la boda ya que tienen muy en claro que la fecha será el 1 de marzo del próximo año para festejar los 10 años de novios. "El día de mi casamiento me lo imagino repleto de emociones. Primero por el hecho de unir oficialmente mi vida a la de mi amor, junto a Dios, (soy católica y le atribuyo todo lindo que me sucede a él), y por otro lado por el hecho de que nuestras familias y amigos serán testigos de ese día inolvidable". Daiana lo tiene claro: "Será uno de los mejores días de mi vida".

Fuente: La Nación