COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Agustina pensó que le había llegado su hora de partir. Por las noticias y las charlas en su familia sabía que la pandemia del Covid - 19 se estaba cobrando la vida de muchas personas y que los adultos mayores eran los más expuestos. Sin embargo, atravesó la enfermedad sin mayores complicaciones y hoy con 9 décadas a cuestas puede decir con orgullo que venció al virus que pone en vilo al mundo.

Este lunes Agustina Sosa recibió a un equipo de ADNSUR en su casa de la calle Almafuerte, barrio Ceferino, donde vive junto a una de sus hijas y cuatro de sus nietos. Con un estado de salud envidiable contó parte de su historia, cómo atravesó la enfermedad y lo que significa para ella haber vencido la enfermedad. “Yo pensé que ahora me iba agarrar algo fuerte y me iba a ir, pero no. Significa que estoy bien de salud, no he tenido vicios”, valoró.

LA VIDA ENTRE RELOJES

Agustina nació en Trelew y cuando tenía 10 años se vino con su familia  a Comodoro. No había trabajo en el valle y sus padres decidieron buscar otro destino. “Éramos cuatro hermanos y mi papá le dio a elegir a mi mamá: ‘¿dónde te gustaría ir vieja?, ¿vamos a Bahía o nos vamos a Comodoro?, donde más te guste nos vamos a vivir' y a mi mamá le gustó Comodoro. Yo tenía 10 años”, recordó.

El Instituto María Auxiliadora fue la escuela donde Agustina hizo sus estudios primarios. Como en esa época no había secundaria optó por ponerse a trabajar, primero como niñera y luego en Casa Canova, una tienda que vendía ropa de hombres. Era la secretaria del contador.

Allí trabajó durante 14 años, y cuando cerró se fue a trabajar en la relojería Gorchs, sin saber que su vida pasaría entre relojes, cuerda y segundos. 

Agustina trabajó en ese lugar hasta que se casó a los 29 años. Llevaba cinco años de novia con Epifanio Verduras cuando pudieron dar el sí. Querían casarse teniendo ya la casa y el oficio de relojero no daba para tirar manteca al techo. 

Cuenta la mujer que compraron una casa en Ameghino casi Urquiza, allí donde montaron su propia relojeria: Tic Tac. Ella atendía el negocio y su marido era relojero. 

En 2001 la persiana se bajó para siempre, había fallecido su esposo y ella sufrió un duro asalto que le quitó las ganas de seguir con el negocio. 

 

 

VENCER AL CORONAVIRUS

Epifanio y Agustina tuvieron dos hijas. En la actualidad ella vive en la casa de una de ellas junto a cuatro de sus nietos de un total de seis que tiene. Los dos restantes están en Buenos Aires.

Cuenta que su hija fue la primera en contagiarse de coronavirus y luego “fue un efecto dominó”. “La primera que se enfermó fue mi hija, estaba bastante embromada. Después empecé a sentir los síntomas y también los chicos. Mi hija llamó a PAMI y me recetaron los remedios que me hicieron muy bien. Paracetamol y Tafirol. Lo tenía que tomar en ayunas y con esos remedios no tuve dolores. Antes de los remedios si, dolor de cuerpo y no tenía gusto, recién ahora lo estoy recuperando”, contó, y admitió: “Primero me asuste porque todos los que se están muriendo son de edad y yo ya tenía 91 años. Digo, en cualquier momento...  pero me sentía bien, tanto que no tuve ningún día de cama”.

Por estos días, ella ya recibió el alta. Pasó más de un mes de la enfermedad y se siente bien. Con 91 años a cuestas se la ve estupenda, solo le cuesta un poco escuchar, pero está a pleno y venció al coronavirus. Para ella la receta tiene una sola explicación. “A lo largo de 90 años viví y viví bien. Ya no importa cuánto pueda vivir, cuando me toque, me toque”, sentenció esta abuela que venció al virus que este año sacudió al mundo.