BUENOS AIRES -  "En el marco del Covid estamos viendo vulneraciones de derechos, como que no se permite el ingreso de un acompañante al parto. Las mujeres también han dejado de hacer las preparaciones para el parto porque este servicio se ha suspendido. Algunos privados lo hacen on line pero en el sistema público no funciona tanto -asegura Graciela Stuclik, coordinadora de Parir y Nacer-. ¿Y qué pasa con el bebé que recién nace?, con esa primera hora sagrada, el vínculo con la mamá, qué le pasa a este bebé que está naciendo en un momento en el que todo el mundo tiene miedo".

"Lo que se ve es que a las embarazadas de bajo riesgo, es decir, a las que están bien, se las dejó de atender. Se cerraron muchos servicios, se recomienda no ir al hospital pero no tienen otras opciones de comunicación, sobre todo las que se atienden en el servicio público. Es fundamental que la embarazada se controle y que tenga un seguimiento en persona. Tiene que hacerse análisis, ecografías, tomar el pulso, medir la panza... estamos viendo mujeres con mucho temo, y merecen ser escuchadas", opina Alejandra Mazzeo, de Nuestras Parteras. 

Pero el Ministerio de Salud de la Nación es claro: publicó un documento especial para la atención de embarazos durante la pandemia. "Aunque existen datos escasos sobre el impacto de la COVID-19 durante el embarazo, los riesgos de enfermedad grave en la embarazada parecen ser similares a los de la población no gestante", dice.

Y sigue: "Los estudios sobre embarazadas afectadas con COVID-19 en China no han demostrado transmisión vertical por placenta, transmisión por secreciones vaginales ni transmisión por leche materna... El modo de parto no tiene influencia sobre el riesgo vinculado a COVID-19 para la madre o el Recién Nacido. El contacto piel a piel inmediato en el momento del nacimiento no parece aumentar el riesgo de enfermedad para el RN. Los beneficios de la lactancia materna superan los eventuales riesgos".

El ministerio recomienda "elaborar pautas internas que cubran todos los aspectos de la organización institucional, no solo para brindar acceso a la atención calificada, sino también, respetuosa y centrada en la persona gestante acorde a las normativas nacionales vigentes. Por lo tanto, se debe establecer una política institucional que respete el derecho de la embarazada y/o puérpera a estar acompañada durante el proceso de atención, tal como lo rige la Ley N°25.929 (Parto Respetado)". 

Lo que se indica es que al ingresar al establecimiento de salud, el acompañante debe pasar por el TRIAGE de identificación de Casos sospechosos de COVID-19: Control de temperatura y detección de síntomas respiratorios. Si es negativo, puede ingresar.

"Desde la provincia adherimos y tenemos recomendaciones propias", asegura a Clarín Sabrina Balaña, médica y directora de Equidad y Género del ministerio de Salud bonaerense. "Lo más importante es que los derechos no quedaron suspendidos durante la pandemia. El parto respetado es uno de ellos. Por eso las recomendaciones son para que sea seguro. Hay que evitar la circulación de personas en la sala de partos, y que se limite a partera, médico, obstetra y por supuesto el acompañante que la persona quiera. El requisito es que quien acompañe no está enfermo ni sea grupo de riesgo. Hay una ley de Parto Respetado y se la debe cumplir. La persona gestante tiene voz y hay que escucharla".

Sobre los controles, Balaña asegura que toda mujer que sospeche o sepa que puede estar embarazada debe ir a hacer una consulta presencial. "Se puede ir a un CAP (Centro de Atención Primaria), donde se hacen los primeros controles y se puede derivar. Es fundamental este primer control para evaluar el riesgo y cómo se sigue. Hay controles que deben ser presenciales siempre, y otros pueden ser a distancia, por redes o teléfono. Se puede llamar al 148".

 

"Hasta ahora hubo 20 con COVID, la mayoría ya están en sus casas y algunas siguen internadas. De las que parieron, sus bebés no presentaron síntomas. Así que no es indicación cesárea aunque la persona gestante tenga COVID. Y también puede estar acompañada durante el parto y luego la lactancia, ya que no se transmite el virus por la leche. También se puede extraer la leche materna", explica Balaña.

"Hasta ahora no se ha demostrado trasmisión vertical ni tampoco por leche materna, por lo tanto, se debe continuar. También con la compañía durante el parto. La ciencia en esto es concluyente: el apoyo de un ser querido trae grandes beneficios, como reducir la cantidad de cesáreas, de tiempo de trabajo de parto, el dolor, la necesidad de analgesia, y todo porque la paciente está mejor. Así que es fundamental que esté acompañada. El apoyo social reduce el estrés durante el embarazo y protege de la depresión posparto", explica a Clarín el obstetra José Belizán, investigador del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria.

"La evidencia dice que el tratamiento en embarazos y partos no debe ser diferente. Tampoco hubo evidencia de transmisión madre/hijo así que no hay motivo para que haya más cesáreas ni para que las mujeres estén solas en el parto ni para que dejen la lactancia. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Ministerio de Salud recomiendan los partos respetados, acompañados, y la lactancia -explica a Clarín Fernando Zingman, especialista en Salud de UNICEF. Las intervenciones innecesarias influyen en la salud de niños y niñas. La cesárea, la medicalización pueden afectar el peso y la lactancia".

UNICEF  sacó un comunicado: "La tercera semana de mayo se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, y desde UNICEF nos parece una oportunidad para reforzar el derecho que toda persona gestante tiene a vivir una experiencia de parto respetada y positiva, aún en contexto de COVID-19. Para ello es importante garantizar: Controles prenatales y postnatales recomendados, Controles y vacunas del recién nacido/a luego del nacimiento, Triage obstétrico en los servicios de salud, Acceso de toda mujer embarazada a la vacuna antigripal, Parto vaginal para los nacimientos, excepto que exista algún criterio obstétrico sobre la salud de la embarazada o del/la bebé que indique que deba hacerse cesárea, Acompañamiento de la persona gestante por una persona de su confianza, durante el trabajo de parto y parto, Continuidad de la lactancia materna, incluso si la mujer es sospechosa o positiva con COVID-19".

En este contexto, desde algunos sectores se propone "parir en casa", tema más que polémico, no recomendado por la OMS ni el Ministerio y que Sebastiani descarta de plano: "Se esgrime que el parto domiciliario podría ser una alternativa a la crisis COvid. La lectura de esta estrategia es poco médica, muy ideológica , y a juicio de muchos, muy peligrosa. Recordemos que los partos domiciliarios son arancelados y no están cubiertos por la seguridad social. Se lucra, hay honorarios. Entonces defender lo que no se puede ofrecer a los 700 mil partos me resulta imprudente e inequitativo".