Las mujeres fueron capturadas el 29 de junio por los "ronderos", según medios locales. Tienen entre 70 y 43 años de edad. También fue detenido un hombre pero no hay registros de que haya sido maltratado.

Las víctimas fueron liberadas este martes, dijo la fiscalía, tras la intervención de las autoridades peruanas luego de la difusión de un video en las redes sociales que muestra a una mujer colgada de un pie, mientras es azotada para que confiese supuestos actos de brujería.

La fiscalía de Perú abrió una investigación. Las siete mujeres acusadas de "hechicería" fueron capturadas, desnudadas y azotadas por miembros de "rondas campesinas" de vigilancia en un remoto pueblo andino. Las acusaban de practicar hechicería y provocar la muerte de miembros de su comunidad. Las retuvieron por 10 días. Según la defensoría, fueron liberadas con la condición de no denuncar los matratos ni volver a practicar la brujería. 

"Fueron retenidas por [supuestamente] ejercer la hechicería y les incriminaban el hecho que muchas personas [de su pueblo] habían perdido las capacidades físicas y habrían perdido la vida", explicó a la AFP la defensora del Pueblo (ombudsman), Eliana Revollar.

Los hechos, que evocan la cacería de brujas en Salem en el siglo XVII, ocurrieron en Chillia (700 al norte de Lima). Es un remoto pueblo andino de 12.000 habitantes, distante a 14 horas desde la ciudad de Trujillo, cabecera de la región norteña de La Libertad.

"Estas personas han sido liberadas firmando un acta comprometiéndose a no denunciar [los malos tratos sufridos] y a no ejercer hechicería", añadió Revollar, cuyo despacho tomó cartas en el asunto a la par que la fiscalía.

Por su parte, la fiscalía informó en Twitter que "siete mujeres y un hombre fueron liberados tras haber sido retenidos por las rondas campesinas del distrito de Chillia".

La entidad abrió una "investigación de oficio por el presunto delito contra la libertad, en agravio de estas personas", agregó.

El hombre también estaba acusado de hechicería, según las autoridades.

Ésta es la segunda denuncia en una semana contra las "rondas campesinas", organizaciones creadas hace casi medio siglo para combatir el abigeato en los campos y que luego combatieron las incursiones de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso (1980-2000).

El presidente Pedro Castillo, un maestro rural de norteña Cajamarca, era miembro de las rondas campesinas, cuya acción se ampara en normas constitucionales sobre justicia comunal vigentes desde 1993.

La semana pasada, la fiscalía abrió otra investigación tras la denuncia de que un equipo de reporteros de televisión fue retenido y amenazado por miembros de rondas campesinas en Cajamarca mientras indagaba sobre la familia de Castillo.

Con información de La Nación

¿Querés mantenerte informado?
¡Suscribite a nuestros Newsletters!