COMODORO RIVADAVIA (ADNSUR) - Cuando se recuerda lo sucedido en Chubut por esos días es imposible que no se erice la piel. En tiempos de redes sociales y archivos digitales, escribir los nombre es una invitación al recuerdo, algo que está presente en estos días de retraso de sueldos, pandemia y dolor. Sin dudas, en estos días todo se siente distinto.

Este jueves se cumple un año de la muerte de Jorgelina Ruiz Díaz y María Cristina Aguilar, las docentes que sufrieron un vuelco en la zona de Uzcudun, sobre la Ruta Nacional 3, cuando volvían de Rawson tras participar de las manifestaciones por el pago escalonado. 

Por la pandemia, que afecta la cotidianidad, e incluso los reclamos, no habrá grandes manifestaciones, tal como hubiese ocurrido sin coronavirus. Sin embargo, se espera que haya innumerables muestras de cariño destinadas a las familias de estas dos mujeres que perdieron la vida luchando por sus convicciones; algo difícil de encontrar por estos días. 

La Regional Sur de ATECh, el gremio de las nucleaba, confirmó que esta tarde habrá un homenaje virtual. Será a las 16:00 horas, cuando familiares, compañeras y compañeros, y ex alumnos compartirán un homenaje vía streaming.

 

LA NOCHE MÁS TRISTE

Eran cerca de las 21:00 del martes 17 de septiembre de 2019 cuando se confirmó el fallecimiento de dos docentes en un grave accidente que se produjo sobre la Ruta Nacional N°3. 

Las primeras informaciones hablaban de cinco ocupantes, todas mujeres que volvían de la marcha que horas antes se había realizado en Rawson.
Ellas se trasladaban en una Renault Duster, pero terminaron volcando en Uzcudun. Jorgelina falleció en el lugar del accidente, y María Cristina cuando era trasladada a Trelew. Sonia Florentina, Rosa Sandón y Claudia Ramos, las otras ocupantes del vehículo, sufrieron heridas de distinta consideración y fueron trasladadas al Hospital de Trelew. El  operativo incluyó a bomberos, policía y ambulancias.

La noticia conmocionó a la comunidad educativa y a una ciudad acongojada por lo que estaba sucediendo. El dolor se hizo piel y se abrió un interrogante sobre lo que sucedería en los días siguientes.

La Municipalidad de Comodoro decretó tres días de duelo con bandera a media asta. Y escuelas y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco suspendieron sus actividades.

En la ciudad, los docentes evaluaban tomar Supervisión de Escuelas. Mientras tanto en Rawson se produjeron graves incidentes en la Legislatura Provincial, con una quema de cubiertas en el interior del recinto, lo que produjo la caída de parte del techo. 

En ese escenario el gobernador Mariano Arcioni emitió un mensaje a la comunidad, donde lamentó el fallecimiento de las docentes de la Escuela 738.

 

Esa noche no fue fácil dormir para muchos. El escenario en la provincia no era el mejor y el dolor se hacía sentir en cada rincón de Chubut. 

Al otro día, cuando los cuerpos fueron trasladados a la ciudad, una multitud esperó en el Monumento al Carrero Patagónico. Familiares, amigos, alumnos, docentes, trabajadores del estado y vecinos sintieron la necesidad de ir y esperar el arribo del furgón para iniciar la última despedida; un claro gesto de amor hacia ellas por lo que fueron en vida, pero también por lo que simbolizaron en la lucha estatal por el pago escalonado de sueldos.

¿Pero quiénes eran ellas para quienes las quisieron?

 

DOCENTES POR CONVICCIÓN

Jorgelina tenía 52 años y María Cristina 55, eran compañeras en la Escuela 738 del barrio San Cayetano y ese martes habían decidido viajar junto a tres compañeras para manifestarse en Rawson.

María Cristina en un principio no quería viajar. Hacía poco tiempo que se había operado y estaba agotada; quería descansar. Sin embargo, decidió hacerlo y estar presente junto a sus compañeras.

Cristina, como le gustaba que la llamen, era profesora de Economía de 5to y 6to año en 738, pero además trabajaba en la 737, “Soldado Almonacid” y la 769, “Ciudad del Viento”. Era madre de tres hijas, abuela de un varón y estaba a punto de ser abuela nuevamente; sus dos hijas estaban embarazadas. 

La directora del establecimiento, Marcia Jara, contó a ADNSUR en ese momento que ella adoptaba a los chicos como hijos y se los ganaba rápidamente, tal como sucedía con Jorgelina, quien además daba clases en la escuela de adultos. 

Alegre, con voz tranquila y amante de la música, Jorgelina era oriunda de Monte Caseros, Corrientes, estaba próxima a jubilarse y tenía seis hijos: Matías, Isaac, Antonella, Estefanía, Agustín y Valentina, a quienes les dejo el ejemplo de la lucha, pero también de la perseverancia.
Es que ella antes de ser docente fue portera, pero quería superarse y apostó a estar al frente de la clase como profesora de Lengua y Literatura en ciclo básico.

 

EL RECUERDO ETERNO

Un mes después del accidente, familiares, alumnos, docentes y amigos se reunieron en la 738. Allí les rindieron un sentido homenaje con la lectura de sus biografías y el descubrimiento de un mural, que con una imagen de sus rostros y una emotiva leyenda sintetizó lo que significaron para toda una comunidad: "Uno recuerda con aprecio a los profesores brillantes, pero con gratitud a los que tocaron nuestros corazones".