CAPITAL FEDERAL - Los libros de bolsillo no son nada nuevo. Pero estos "dwarsliggers" -ese es su nombre holandés- no miden más de 12 centímetros y con su forma de libreta están pensados para ser leídos utilizando sólo una mano. Nacieron en los Países Bajos, y a lo largo de la última década el formato se ha extendido por Europa. Se han vendido casi diez millones de copias en ediciones mini de autores contemporáneos, tales como Dan Brown, John le Carré, Ian McEwan e Isabel Allende, así como clásicos de Agatha Christie y F. Scott Fitzgerald. Ya se editan en Estados Unidos autores famosos como John Green.

El libro impreso casi no ha cambiado desde hace dos mil años, cuando surgió como alternativa a los rollos de pergamino. Si bien la tecnología permitió el surgimiento de nuevos soportes para las historias y el libro intentó pasar del papel a la pantalla, la realidad es que la letra impresa está muy lejos de ser obsoleta.

Con algunas diferencias estéticas y de calidades, el formato del libro no ha variado: hojas de papel sujetas por uno de sus bordes, que se pasan de derecha a izquierda.

Por eso la sorpresa de una editorial estadounidense cuando descubrió que en los dwarsliggers las páginas no se pasan hacia los lados, sino de abajo hacia arriba, ya que el lomo del libro no está en uno de los laterales de las páginas, sino en su parte superior. Sumado a su formato compacto -no superan los 12 centímetros- los hace ideales para leer con una sola mano. Dado que imitan el movimiento que se hace en un teléfono celular, suponen que podría tener gran aceptación en las generaciones más jóvenes.

En octubre, Dutton -que es parte de Penguin Random House- hizo el primer lanzamiento de minilibros en Estados Unidos, con cuatro reimpresiones de las novelas de John Green, autor de éxitos de ventas para adultos jóvenes. Estas versiones diminutas son del tamaño de un celular y no más gruesas que un pulgar, además el papel es tan delgado como la piel de una cebolla. Se pueden leer con una sola mano: el texto fluye en sentido horizontal y las hojas se pasan hacia arriba, con un movimiento similar al que se hace en un teléfono celular.

Es un experimento audaz que, de resultar exitoso, podría cambiar el panorama editorial y quizá incluso modificar la manera en que la gente lee. El próximo año, Penguin Young Readers planea lanzar más minilibros, y si a los lectores les atrae este formato, otros editores podrían hacer lo mismo.

El propio escritor John Green espera que los jóvenes lectores de una generación criada con el internet y los celulares sean receptivos al concepto de un libro miniatura tipo folioscopio. “Es mucho más cercano a la experiencia de usar un móvil que los libros normales, pero es mucho más parecido a un libro que a un celular”, sostuvo Green. “El problema de leer en un celular básicamente es que mi teléfono también hace muchas otras cosas”.

Fuente: Clarín / THE NEW YORK TIMES